SAN BERNARDINO, Dpto. de Cordillera (Desiré Cabrera, de nuestra redacción regional). La estructura de cemento del anfiteatro José Asunción Flores aún está intacta a la espera de empresarios nacionales o extranjeros que puedan ver el potencial de este sitio. El magnífico anfiteatro fue construido en un terreno de 87.864 metros cuadrados, en las faldas de la Cordillera de los Altos. Un lugar con una imponente vista al Lago Ypacaraí y a las serranías.
De la superficie total, unos 25.500 m² estaban destinados a estacionamiento. Su capacidad era de unos 20.000 espectadores, incluyendo una zona especialmente destinada a personas con discapacidad motriz. Inaugurado el 24 de setiembre de 1992, fue considerado como uno de los anfiteatros con mayor capacidad y mejor equipados de América del Sur en su momento.
Sin embargo, desde hace más de dos décadas se encuentra sumido en el olvido y el abandono, víctima de la rapiña de delincuentes, que se llevaron alfombras, puertas, equipamientos, sanitarios y hasta el último fluorescente. El enorme escenario sigue ahí. La estructura de cemento se levanta imponente en medio de las serranías y la maleza.
Aún quedan vestigios de los que fueron los lujos con que contaba este lugar, admirado por propios y extraños, como el sitio donde estaba ubicado el bar para los artistas. Las 20.000 butacas del local fueron robadas, los hierros que se pudieron desprender también fueron rapiñados. Otro sitio que llama la atención es la estructura del escenario móvil que pese a los años está intacto, a la espera de tiempos mejores.
Actualmente, un grupo de jóvenes (todos artistas) limpia el lugar de alimañas y basuras, para tener un lugar donde realizar festivales y encuentros juveniles. Desde la Comuna, que tiene un dominio temporal sobre el lugar, gestionan para que empresarios extranjeros o nacionales vean el potencial y lo recuperen.
