Los caminos son las venas por las que circulan el desarrollo y la economía de un país. Sin embargo, Paraguay todavía enfrenta el desafío de ampliar su infraestructura vial para acompañar el crecimiento económico y aprovechar las oportunidades que abre su ubicación estratégica en la región, según plantea Paul Sarubbi, presidente de la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa).
El país registra un crecimiento sostenido y cuenta con el grado de inversión, un reconocimiento que atrae la mirada de fondos de inversión, organismos multilaterales y entidades financieras. No obstante, las necesidades de infraestructura siguen siendo enormes y la inversión actual no alcanza ni siquiera la mitad de lo que se requiere, advierte el dirigente gremial.
En ese contexto, Sarubbi sostiene que el principal reto consiste en transformar las necesidades en proyectos concretos y, posteriormente, convertir esos proyectos en inversiones capaces de impulsar el desarrollo y mejorar la calidad de vida de la población.
Para lograrlo, considera necesario establecer políticas de Estado con una visión de largo plazo. La planificación, señala, debe involucrar tanto al sector público como al privado, con el objetivo de alcanzar los niveles de inversión que el país necesita.
Potencial logístico

A la par de esa planificación, Paraguay tiene la oportunidad de aprovechar su posición entre Brasil y Argentina para consolidarse como un centro logístico regional e impulsar la industrialización de productos. Sin embargo, para materializar ese potencial necesita infraestructura que acompañe las actividades productivas y facilite el movimiento de mercancías.
Sarubbi también apunta a la posibilidad de recurrir a mecanismos de participación privada para financiar obras y servicios. Como ejemplo, menciona la hidrovía, que todavía no ofrece condiciones confiables durante todo el año, según su planteamiento. A su criterio, el Estado no debería continuar financiando con recursos presupuestarios el dragado de esa vía navegable, sino analizar alternativas como las concesiones o las alianzas público-privadas (APP). Bajo ese esquema, el sector privado asumiría la inversión y el riesgo, y mientras recuperaría los recursos mediante un peaje a lo largo del tiempo.
Previsibilidad para invertir
El dirigente recuerda que el sector comenzó el año 2026 con una deuda superior a US$ 250 millones por certificados de obras pendientes de 2025, además de US$ 100 millones en intereses. Actualmente, el saldo por certificados se ubica entre US$ 130 millones y US$ 150 millones.
Aunque valora los avances en los pagos y considera que el presupuesto de 2027 se ajusta mejor a las obras en ejecución, insiste en que la previsibilidad es clave para que las empresas puedan cumplir con sus proveedores y sostener su actividad.