Ciclo Laura Márquez: Testigos

Prosiguiendo con nuestro Ciclo Laura Márquez (1929-2021), compartimos con los lectores una nueva entrega de Testigos, serie, concebida y realizada por Gabriela Zuccolillo, de impresiones, anécdotas, entrevistas, recuerdos, testimonios recopilados directamente de la memoria viva de quienes conocieron a la artista paraguaya fallecida en abril.

Laura Márquez en una exposición de sus ñandutíes.
Laura Márquez en una exposición de sus ñandutíes.

Testigo III: William Riquelme

«El ídolo de Laura era Kafka, ¿sabías eso?»

(Extractos de una entrevista a W. Riquelme)

En mayo de 1964 fue la primera exposición del grupo Los Novísimos en la tienda Martel y luego llevamos la muestra al Café Capri, que quedaba al lado. Y ahí yo veo una mujer de negro, con un vestido de jersey, chiquita, que estaba hablando y conversando. Y ahí yo me acerco a ella, y le conozco a Laura Márquez. Leí en unas explicaciones que dicen que ella fue la mentora y que creó Los Novísimos, pero no fue así. Y después me hice muy amigo de Laura, yo le quería mucho y ella me quería mucho. Nos hicimos amigos, y como yo viajaba mucho a Buenos Aires, algunas veces yo me quedaba con ella, en Matheu 109, era un garaje largo, que cuando yo me iba me ponían un diván ahí. Cuando eso todavía vivía Juan. Y tenía muchos cuadros ahí. Ella me presentó –eso es muy importante en mi vida– porque ella me presentó personalidades como Marta Minujín, Rogelio Pollesello, Pérez Celis, Marta Grilo, y una cantidad más, nos íbamos a sus talleres y nos conocieron. Dalila Puzzovio. Eso es lo más importante que Laura me dio a mí. Ella iba y venía a Asunción. Cuando fue a Nueva York es que vino menos. Y yo le vi dos veces a Laura en Nueva York, una vez en el 86 y otra unos años después.

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Ella era variante en su obra, y estaba haciendo siempre cosas, era muy activa, iba, venía. Creo que es la única artista nuestra que siguió todo el estudio de Bellas Artes en Buenos Aires. Tenía una formación que ninguno tenía acá, entonces, ella manejaba la pintura mejor que los demás. Tenía eso a su favor. Sus dibujos eran muy interesantes, muy influenciados por la enseñanza que recibió en Bellas Artes, porque lo que más se enseña es la figura, ¿verdad? con la modelo. Y después se interesó por el círculo, y llevó a la pintura eso. Recuerdo cuando hizo sus Soles, es muy importante esa obra, unos redondos con manchas, de distintos colores. Y después ella entra a la geometría, comienza con los círculos y los círculos y los círculos, pero no eran cinéticos los de ella. Con los ñandutí tocó también el círculo. Pero ella no hacía con la intención de hacer arte geométrico o cinético. Ella trata de meter lo redondo, no por lo geométrico, sino por la forma, porque ella tomaba lo que ya estaba en la naturaleza desde que existe el mundo. La geometría está hace años en el mundo, es una forma que está en todos lados, en los soles, en el ñandutí…

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Laura era un ser especial, que iba más allá del común de la gente. Ella veía las cosas diferente a los demás. Y se interesó por el círculo para trabajar con eso, porque el redondo está en todo. Ella decía que la geometría no era nada nuevo. El ñandutí existía desde el 1700 y casi siempre son círculos. El ñandutí para ella era algo totalmente actualizado al op y al pop. Por eso decía que prácticamente en el 1700 nosotros ya teníamos el arte óptico, que ya existía en aquella época en el Paraguay.

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Tenía un carácter especial también ella. Siempre estaba en contra de algo. Desde que la conocí ella ya era así. Ella nunca fue fácil. Yo hablaba mucho con ella de filosofía, del espacio y hablamos de muchas cosas. Ella era culta. A ella le gustaba mucho Kafka por ejemplo, La Metamorfosis y esas obras. Y de muchos más. El ídolo de Laura era Kafka, ¿sabías eso?

* William Riquelme formó parte del grupo Los Novísimos, que participó de happenings y otras actividades artísticas con Laura Márquez en la década de 1960. Ha sido condecorado como Maestro del Arte por el Congreso Nacional.

* gabrielazf@gmail.com

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