Indicadores económicos y mercado laboral: descripción y análisis de la situación en Paraguay

Las consecuencias y la incertidumbre generadas por la crisis sanitaria a nivel mundial habían impulsado al Gobierno paraguayo a adoptar medidas de confinamiento social desde los primeros casos confirmados de covid-19 en el país. Desde marzo y durante los primeros tres meses, las restricciones se destacaron por su rigidez. Luego de este periodo, comenzó un proceso de flexibilización. El aislamiento social impactó, tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda. La paralización social y económica provocaron una importante caída del consumo, lo que incidió en la operatividad de las empresas.

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En las primeras semanas de marzo se dispuso una cuarentena parcial con la suspensión de clases en todos los niveles, paralización y restricción de eventos públicos y privados. Días después, las medidas sanitarias incluyeron el control y cierre de fronteras, la restricción de desembarque de extranjeros, circulación en horario nocturno y controles con apoyo de las fuerzas públicas. El 20 de marzo se decretó una cuarentena total, denominada “Aislamiento Preventivo General”. La disposición rigió, en principio, hasta el 12 de abril, pero ante el aumento de casos fue prorrogada varias veces hasta el 3 de mayo. Durante este periodo, la circulación se limitó a excepciones de necesidad o urgencia como los vinculados a servicios básicos y de salud. A finales de marzo se estableció el cierre total de las fronteras, tanto aéreo como terrestre, permitiendo solo el paso de mercaderías y vuelos de carga.

El aislamiento social impactó tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda. La paralización social y económica provocó una importante caída del consumo, que incidió en la operatividad de las empresas, es decir, volvió insostenible el costo de las mismas. Ante esta situación, miles se declararon en suspensión y otras se vieron obligadas a cerrar sus puertas. En consecuencia, un considerable grupo de trabajadores quedó fuera del mercado laboral, temporal y definitivamente.

El estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) denominado “Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe” recoge datos de Paraguay, revelando que, durante la cuarentena más estricta, entre los meses de marzo y abril, el 67,9% de las empresas detuvo completamente sus actividades. El otro 30,1%, en tanto, redujo sus operaciones. Entre los principales problemas enfrentados en la pandemia se mencionaron la restricción de la movilidad o de la entrega de productos y servicios, y el pago de salarios y de proveedores.

El 4 mayo se dio inicio al plan de levantamiento gradual del aislamiento preventivo o “cuarentena inteligente”. Tras esta nueva medida comenzó la reapertura paulatina por fases de la economía, siempre bajo estrictas medidas sanitarias. Desde el 5 de octubre rige en todo el país una nueva cuarentena que elimina las fases. La medida sanitaria abarca una ampliación en el horario de desplazamiento de las personas (de 05:00 a 23:59), y la apertura de numerosas actividades, entre ellas, culturales (cines; obras teatrales; conciertos; museos); físicas (gimnasios; academias; polideportivos); eventos sociales (encuentros particulares) y servicios (hoteles). Para el rubro comercial y de gastronomía, se amplía el horario de funcionamiento al señalado al inicio. La operación de las empresas debe cumplir estrictos protocolos de seguridad; distanciamiento social; y aforo máximo permitido. También, Paraguay acordó con Brasil abrir la frontera entre ambos países, el 15 de octubre.

Actividad económica y empleo

Paraguay no estuvo ajeno al complicado escenario mundial, por lo que también sufrió una caída en su producción. Si bien esta retracción no está siendo tan pronunciada como se esperaba que fuera al inicio de la pandemia, existe una caída inevitable en los indicadores macroeconómicos.

De acuerdo con los registros del Banco Central del Paraguay, el Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre de 2020 arrojó un resultado negativo del 6,5%. La contracción estuvo explicada por caídas en los sectores de comercio y servicios (-10,9%), agua y electricidad (-10,4%) y manufacturas (-6,0%).

Para observar cómo fue la tendencia del comportamiento de la actividad económica en Paraguay durante el tercer trimestre, se recurre al Indicador Mensual de la Actividad Económica del Paraguay (IMAEP), ya que datos del Producto Interno Bruto (PIB) trimestral del periodo mencionado aún no están disponibles. El IMAEP da una aproximación de lo que sería el resultado del tercer trimestre del PIB. Este indicador mostró una caída del 0,7% para el periodo de análisis.

Ante este shock en la producción, la oferta tuvo que ajustarse y lo hizo a través del empleo. Datos de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC) revelan que si bien se registró un aumento en la cantidad de personas en la fuerza de trabajo durante el tercer trimestre con respecto al segundo trimestre de este año, aún sigue siendo menor este indicador al compararse con el tercer trimestre de 2019. Es importante mencionar que la tasa de fuerza de trabajo mide el conjunto de personas ocupadas y desocupadas, es decir, aquellos que se encontraban trabajando, y que no tenían empleo, pero estaban disponibles para realizar alguna actividad económica y buscaron activamente trabajo.

Otro indicador interesante de analizar es el de subocupación por insuficiencia de tiempo. Esta métrica mide la población que sí estuvo trabajando, pero por pocas horas (menos de 30 horas) y está disponible para trabajar más tiempo. El mismo tuvo un incremento de 2,2 puntos porcentuales. Si bien las mujeres son las se encuentran más expuestas a trabajos de menores cargas horarias, fueron los hombres quienes más se refugiaron en empleos de este tipo en comparación al año pasado. Esto se puede apreciar con las cifras por género en las que el 12,0% de las mujeres y 7,2% de los hombres se encuentran dentro de la categoría frente al 10,5% y el 4,4% observado en el 2019. Durante este tiempo de pandemia un nuevo indicador fue medido. A este se denomina inactivos circunstanciales y agrupa a las personas disponibles para trabajar, pero que no buscaron trabajo a causa de las medidas restrictivas. La cantidad de personas dentro de este grupo es de unas 111.000 personas aproximadamente al tercer trimestre de este año. Al compararse con el segundo trimestre se nota una mejora, ya que unas 106.000 personas migraron a la fuerza de trabajo a medida que las fases de la cuarentena fueron avanzando.

El desempleo ya había sufrido un aumento durante el segundo trimestre. Sin embargo, en el tercer trimestre se nota aún el impacto de la pandemia, ya que el indicador se ubica en 8,2% de personas que se encuentran sin empleo.

En el conjunto de las personas desocupadas, subocupadas por insuficiencia de tiempo e inactivas circunstanciales, se tienen a aproximadamente 707.000 personas. Se observa que, si bien los inactivos circunstanciales bajaron en este último periodo, varias de estas personas pudieron haber migrado a población desocupada o subocupada, ya que las medidas fueron menos restrictivas en los últimos meses. Al tercer trimestre, el 19% de la población está fuera de un ambiente laboral formal.

De acuerdo con datos del Instituto de Previsión Social (IPS), se observa un descenso en la cantidad de personas dentro del plan de pagos por compensación económica a raíz de la pandemia. El primer desembolso benefició a 97.154 personas, cantidad que fue disminuyendo, llegando a octubre a 17.759 personas. Esto refleja en cierta medida cómo fue recuperándose lentamente el empleo formal en Paraguay.

Impacto de la pandemia en las mujeres

Las mujeres han sido las más impactadas durante la pandemia. Esta afectación no solo ha sido en Paraguay sino en todo el mundo. De acuerdo con datos de la OIT, solo en América Latina y el Caribe (ALC) la reducción del empleo en términos proporcionales fue mayor en el caso de las mujeres que en el de los hombres (del 18,1% en comparación con el 15,1%, respectivamente). Esta diferencia se explicaría por la mayor presencia de mujeres en sectores muy afectados por la crisis sanitaria (servicio doméstico, restaurantes y hoteles, comercio). Además, la proporción de féminas que se retiraron del mercado laboral fue mayor que la de los hombres, probablemente porque en el contexto de la crisis sanitaria tuvieron que asumir responsabilidades adicionales relacionadas con el trabajo de cuidado, mientras en muchos hogares todavía se considera a los hombres como proveedores principales.

En Paraguay, 72.314 mujeres salieron del mercado laboral durante el tercer trimestre de 2020 comparado con el mismo periodo de 2019. Esto representó un aumento de 4 puntos porcentuales en comparación al mismo periodo del año pasado, ubicándose así en 11,5% de mujeres fuera del ámbito laboral.

A su vez, en la población ocupada, las mujeres retrocedieron en un 5,2% en comparación al tercer trimestre de 2019, ubicándose en un 39,8% de esta población. Esta situación podría explicarse aún más con el retraso del retorno a las clases por lo que el mayor peso de las tareas de la casa y la educación de los niños fue a cuenta de las mujeres. Los datos confirman que los hombres ganaron terreno en el mercado laboral en el tercer trimestre. De la población ocupada, actualmente el 60,2% son varones mientras que el restante 39,8% son mujeres. Al contrastarse estos datos con las cifras del 2019 se observa que la participación de hombres era 58,8% y 41,2% de mujeres.

Esta variación representa una suba de 13.161 varones que se insertaron en esta categoría frente al importante retroceso que experimentaron las mujeres.

Sectores económicos y reconversión migratoria

Al observar los empleos por actividades económicas y al comparar con el año pasado, se refleja que el sector primario (agricultura, ganadería, caza y pesca) aumentó 4,9 puntos porcentuales. Esto se debería, principalmente, a los buenos resultados del sector agrícola durante este año. Además, el sector construcción mostró un crecimiento de 0,6 puntos porcentuales. Este resultado obedecería al aumento de obras públicas como así también de las privadas. Es de destacar que este sector muestra un mejor comportamiento comparado con el año pasado en el que el Estado llevó adelante el plan de reactivación basado en el impulso de obras públicas. La dinámica explicó la recuperación desde el tercer trimestre de 2019.

Los sectores golpeados siguen siendo los del terciario (comercio y servicios) y parte del secundario (manufacturas). En este sentido, el rubro del comercio se encuentra con una caída de 2,8 puntos porcentuales y el de servicios de 2,2 puntos porcentuales.

Por su lado, las industrias manufactureras cayeron en 0,3 puntos porcentuales. Aun así, se observa una leve mejoría, en comparación al segundo trimestre, en el rubro comercial con el avance de los meses, pero el de servicios y manufacturas no presentan todavía una recuperación en el empleo.

Un dato a resaltar es el crecimiento observado en la actividad primaria entre el segundo y tercer trimestre del año. En el área urbana, 1.522 personas se insertaron a actividades vinculadas con la agricultura, ganadería, caza y pesca. Mientras que, en las zonas rurales, el aumento fue mayor de 126.043 nuevos trabajadores. Con esta inserción, en el campo están trabajando 693.178 personas, de las 567.135 registradas en el segundo trimestre del 2020. Asimismo, hubo un incremento en la cantidad de personas laborando como independientes. En el área urbana, 81.131 más ingresaron a la mencionada categoría, distribuyéndose en subcategorías como empleador o patrón (29.012), trabajador por cuenta propia (33.888) y trabajador familiar no remunerado (18.231).

En el campo, el comportamiento es similar. Los datos de la DGEEC muestran que 76.973 personas más se convirtieron en trabajadores independientes. De este grupo, 238 personas dejaron de ser empleadores o patrones. En tanto que 11.144 hombres y mujeres asumieron como trabajadores por cuenta propia. El considerado como trabajador familiar no remunerado, es otra categoría que registró un crecimiento de 66.067 personas más.

Los datos expuestos, principalmente relacionados al mercado laboral rural, reconfirman lo que desde la consultora MF Economía habíamos analizado un par de meses después de desatarse la pandemia, el nuevo patrón migratorio. El área rural se reconfiguró como el epicentro de la acogida de personas sin empleo, marcando una ruptura en el esquema tradicional de expulsión de la población hacia la capital en busca de mejores condiciones de vida. Tanto la CEPAL como la OIT han observado el mismo fenómeno. Refieren que llama la atención el aumento significativo del empleo agropecuario en el Paraguay y el Perú, que puede reflejar el retorno al campo de personas que perdieron su empleo en zonas urbanas y se refugiaron en hogares de familiares que residen en zonas rurales. Aunque la economía ha empezado su proceso de lenta recuperación y que se ha traducido en la reinserción laboral de miles de personas, el mercado laboral registra a otras miles en la lista de desempleados. De hecho, hasta el tercer trimestre del año, los 700.000 trabajadores expulsados del engranaje productivo del país contribuyen a la ralentización de la economía.

Por tanto, urgen medidas y acciones para generar nuevos espacios laborales que permitan a estas personas no solo insertarse laboralmente, sino inyectar dinamismo a toda la cadena del país. Si antes el Gobierno estuvo obligado a contener la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia, hoy está llamado a encontrar las mejores y acertadas estrategias de recuperación económica. Un plan multisectorial anclado en la seguridad jurídica y asistencia unilateral y consistente para todos los sectores económicos del país.

* Paraguay no estuvo ajeno al complicado escenario mundial, por lo que también sufrió una caída en su producción. Si bien esta retracción no está siendo tan pronunciada como se esperaba que fuera al inicio de la pandemia, existe una caída inevitable en los indicadores macroeconómicos.

* El desempleo ya había sufrido un aumento durante el segundo trimestre. Sin embargo, en el tercer trimestre se nota aún el impacto de la pandemia, ya que el indicador se ubica en 8,2% de personas que se encuentran sin empleo.

* En Paraguay, 72.314 mujeres salieron del mercado laboral durante el tercer trimestre de 2020, comparado con el mismo periodo del año 2019. Esto representó un aumento de 4 puntos porcentuales, en comparación al mismo periodo del año pasado, ubicándose así en 11,5% de féminas fuera del ámbito laboral.

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