Relacionando el horizonte de tiempo de los 50 años con los acontecimientos más importantes, se puede encontrar tres etapas bien definidas en el trato de estos dos países.
1ª etapa: entrada de coreanos al Paraguay
Es la etapa comprendida entre los años 1965 hasta mediados de los setenta. Si bien las relaciones bilaterales con el Paraguay datan de los 60, recién en los años 70 empiezan a suscribirse los tratados propios entre estos dos países, que anhelan fortalecerse en sus relaciones bilaterales. La mayor parte los primeros acuerdos fueron de índole cultural y de cooperación técnica. Los primeros inmigrantes coreanos que se instalaron en las áreas rurales debieron resolver crudas cuestiones de índole económica, social y cultura. Cabe señalar que el acuerdo inmigratorio tenía como finalidad la actividad agrícola en zonas rurales. Varios factores restrictivos enfrentaron los primeros coreanos, una de ellas fue el idioma y otra fundamental fue la falta de implementos para el trabajo agrícola. Esto dio lugar a un cambio de la labor económica original buscando la sobrevivencia, apareciendo así a las actividades comerciales y textiles en zonas urbanas y suburbanas.
2ª etapa: establecimiento de la comunidad
De los años 1975 a finales de los noventa se tiene al periodo de establecimiento y consolidación de la comunidad coreana. Habiendo superado las primeras limitaciones, se puede ver a la comunidad coreana asimilando y destacándose como una fuerza migratoria legal generadora de trabajo. Se subraya dos aspectos básicos del impacto de la inmigración coreana al Paraguay y con efectos a nivel socio-económico a nivel urbano. El primero de ellos es el establecimiento de un tipo de venta minorista, preferentemente en prendas de vestir; y el segundo, es el establecimiento de sistemas de ventas y horario en productos de consumo familiar.
Asimismo, factores fundamentales en la consolidación de la comunidad coreana fueron la construcción de iglesias y escuelas, dos espacios importantes que ayudaron en el proceso de conservación de identidad, vida comunitaria y proyección de futuro. En efecto, tanto el lugar de culto como el de la educación de los hijos aparecen como una preocupación importante entre los coreanos, herencia que han traído de su tierra. Los datos estadísticos reflejan una mayoritaria evangélica. Otras instituciones que fomentan la relación paraguaya-coreana, son la Asociación de Coreanos en Paraguay, la Cámara de Comercio Paraguaya-Coreana, KOTRA (Korean Trade Investment Promotion Agency) y la Agencia Coreana de Cooperación Internacional (KOICA). Acorde a datos estadísticos en la actualidad se encuentran alrededor de 5.000 inmigrantes coreanos con residencias en Asunción, Pedro Juan Caballero, Ciudad del Este y Encarnación. La actividad económica principal es la comercial, seguida de apicultura y servicios (medicina, educación, etc.).
Los jóvenes coreanos de la generación 1,5
Los hijos y nietos de los primeros inmigrantes (llamados generación 1,5 o 2) no desarrollan en su mayor parte la actividad económica comercial, primaria de los primeros inmigrantes. Esto hace que sea una comunidad que no se ha estancado ni ha quedado con su primera actividad. Los jóvenes coreanos han migrado de ocupación y se han insertado en la sociedad en el área de servicios profesionales (médicos, odontólogos, periodistas, contadores, administradores, arquitectos, etc.). Existen empresas muy visibles en el Paraguay, cuyos propietarios son los jóvenes de esta generación. Este grupo de emprendedores, es muy diferente al grupo visto en Argentina y Brasil donde los jóvenes todavía guardan la tradición textil y casi todas las tareas de la primera generación paterna.
3ª etapa: consolidación de la relación diplomática y consular (años 2000 al presente)
La agenda diplomática se ha afianzado debido a que la política coreana se ha trazado como uno de sus objetivos lograr un acercamiento a los países de América Latina. Aunque la iniciativa provino de Corea, los países latinos, entre ellos Paraguay, han estado respondiendo con resultados muy positivos, abriéndose así continuos acuerdos bilaterales y multilaterales.
El acercamiento coreano se explica en gran medida por la necesidad de mantener el acceso a los recursos naturales, que son el elemento clave de la industria pesada desarrollada por Corea y el deseo de incrementar la cooperación en materia energética.
El interés coreano en tener una presencia continua en América Latina se traduce, tanto en el plano bilateral en la actividad consular y diplomática, en continuas visitas oficiales y en acercamientos de tipo intrarregional (caso Mercosur). Chile es el primer país latinoamericano que concertó un Acuerdo de Libre Comercio con una nación asiática: la República de Corea. Por otro lado, en la fecha Corea es miembro observador de la OEA, participa de las reuniones de secretarios del Grupo Río, y ya se convirtió en miembro extrarregional del BID. Es muy bueno ver los resultados de este mayor acercamiento en los tratados y proyectos de la nación coreana en Paraguay, a través de las cooperaciones técnicas y financieras de KOICA, el gobierno y un interés del sector empresarial coreano en Paraguay. Ante esto, se ve muy buen canal de información y apoyo de las dos embajadas (la paraguaya y la coreana) que despliegan acciones proactivas con miras a colocar productos y aumentar la relación comercial bilateral.
Los negocios con Corea
Las cifras de exportaciones e importaciones paraguayas de Corea muestran un gran saldo deficitario para nuestro país, debido al tipo de bienes y servicios comercializados. A fines del 2011, el déficit comercial asciende a US$ 204 millones. Las exportaciones paraguayas a Corea no se han diversificado. Al 2011 el 93% de nuestras ventas constituyen el rubro de semillas de sésamo (mayormente) y otras oleaginosas.
En cuanto a las importaciones, los vehículos coreanos constituyen el rubro preferencial. En 1995 solo era el 11% del total exportado a Corea, a fines del 2011 representan el 56% del total comprado de Corea. Es muy común ver en las calles de Asunción, un gran número de vehículos de procedencia coreana, que han ganado popularidad por el costo, la calidad y la facilidad de mantenimiento.
Cómo construir un escenario ganar-ganar
Partiendo del contexto, actual del gran déficit comercial que el Paraguay tiene con Corea y que esa realidad no puede ser transformada en el mediano plazo, existen algunos factores que conducirían a un estado ganar-ganar. En un lado del escenario se tiene algunos factores restrictivos, tales como el tamaño del mercado.
Paraguay (con más de 6 millones de habitantes y en su mayor parte con bajo nivel de ingresos) no es un mercado grande para Corea; en segundo lugar el factor mediterraneidad y la distancia que resultan en un alto costo de transporte para el intercambio comercial y, sumado a esto, la escasez de proyectos de inversiones para coreanos.
Estos elementos restrictivos deben ser mitigados no solo con una política económica bilateral, sino también por la sustitución de estas debilidades por fortalezas propias, que aprovechen el deseo y acercamiento coreano a la región. Corea es un país que tiene mucho que aportar en el tema de “crecimiento verde”, en la comunicación, infraestructura, industria liviana, en los TIC, etc.
El otro lado del escenario presenta la búsqueda a la pregunta de Que puede ofrecer Paraguay? Los estudios y los hacedores de políticas conocen la existencia de varios renglones que pueden hacer de Paraguay un país receptor de inversiones coreanas. Por ejemplo, ofrecer rubros tales como energía renovable, inversiones en tierras, construcciones. Un fundamento para la relación bilateral es el avance del Tratado de Libre Comercio Corea – Paraguay aprovechando que es un buen tiempo en que la relación diplomática está más afianzada. Tomando como ejemplo el TLC Chile - Corea que permitió que desde el 2004 ambos países ganaran. El Paraguay tiene muchas similitudes y con los 50 años de relación debe aprovechar las ventajas propias de un TLC con Corea. En conclusión, estas propuestas y recomendaciones podrían contribuir a la consolidación de una política bilateral que tenga como principio y objetivo fundamental el ganar-ganar.
Etapas. Se puede encontrar tres etapas bien definidas en el trato de estos dos países al revisar el horizonte de los 50 años.
Verde. Corea es un país que tiene mucho que aportar en el tema de “crecimiento verde”, en la comunicación, infraestructura, etc.
IED. Hay varios renglones que pueden hacer de Paraguay un receptor de inversiones de Corea y que conocen los hacedores de políticas.
(*) Directora Carrera de Economía, FCCA y EUCA
