Itaipú a las patadas (I)

Este artículo tiene 16 años de antigüedad

Uno de los mayores desafíos al publicar nuestros pensamientos no radica solamente en vestir con verdad y belleza el contenido, sino en mantener la coherencia de lo expresado. De lo contrario, seríamos viles embaucadores o sofistas del periodismo.

El 30 de diciembre del presente cumpliré 30 años de vida institucional; durante todo este tiempo, el único que no respetó mi libertad de expresión fue el dictador Alfredo Stroessner, espero que esta nueva República, a la que ayudé a nacer, lo haga, ya que mis artículos y expresiones últimamente están causando urticaria en el ambiente itaipuniano, pero alegría a nivel nacional. Hace unos días ABC Color publicó una patética noticia que más se asemeja a una crónica sensacionalista, usual en los pasquines eróticos que algunos llaman diario, que a una noticia seria. Pero era una noticia que involucraba a una de las empresas más poderosas del país y del mundo y, consecuentemente, había que publicarla.

Conociendo la categoría profesional de la columnista responsable, certificada con varios premios internacionales de investigación periodística, estaríamos ante un verdadero anuncio de lo que la entidad está logrando ante la opinión pública, el mote de una empresa a las patadas. Se trata de un supuesto puntapié que propinó un superintendente de Servicios Generales a su propio jefe, el director administrativo de la Itaipú Binacional. Conozco a ambos actores; al director desde la época de estudiantes del Nacional de la Capital, hace como 37 años; confieso que tuve mis desavenencias circunstanciales con el mismo por unas cuestiones internas publicadas en su momento, también por ABC Color. Al otro administrador lo conozco desde el 15 de agosto de 2008, cuando asumimos como superintendentes: él de Servicios Generales y yo de Energías Renovables.

Pero más allá de esta chabacana noticia, lo que justifica el título de esta serie no es la coz del supuesto caballero propinante, sino de lo “caballezco” de algunas informaciones que nacen de los establos binacionales. Según datos públicos manejados internamente, la Itaipú tiene en el rubro “Otros gastos de explotación” un presupuesto aprobado de 124,9757 millones de dólares, aceptados originalmente por resolución del Consejo de Administración, de los cuales se han ejecutado 78,9314 millones, es decir 63,15%. Estas cifras, confirmadas hasta el 27/11/2009 en el sistema, nos preocupa no solo por la forma apresurada en que podríamos gastar el 37% restante, sino por lo que implica dicho reparto. Es como hacer vito con el presupuesto de varios ministerios entre ávidos políticos continuistas con tal de no perderlos.

En Itaipú es una normativa rígida: lo que no se gasta en un ejercicio, se incorpora al siguiente. Muchos dicen que no lograremos “gastar” en quince días más lo que no hicimos en once meses del año 2009. ¿Dónde está lo tétrico de todo esto? Al incorporarse esta dádiva paraguaya en el presupuesto binacional del ejercicio 2010, como gastos no realizados, Paraguay abarata la tarifa de una energía utilizada, en un 93% por el Brasil. ¿Cómo revertir esta posición en lo que resta del año? Sencillo, propongo algunas sugerencias, siempre con la esperanza de no recibir patadas:

1. Transferir al Tesoro Nacional paraguayo, previa resolución del Consejo de Administración de Itaipú, los 45 millones restantes, con el compromiso de rendir cuentas en los primeros tres meses del ejercicio 2010.

2. Crear un ministerio de desarrollo, que administre todos los fondos sociales de ambas binacionales o;

3. Transferir estos fondos al Ministerio de Energía y Minas, como capital inicial de su gestión; con la salvedad de que este ingreso adicional del Presupuesto debe ser utilizado en infraestructura energética.

4. Transferir estos fondos a la ANDE, previa renovación total de sus administradores y declaración de “Emergencia energética”. En este escenario solo podría utilizarse dicho presupuesto también en solucionar la crisis energética en la que estamos inmersos.

5. Construir 45 aerogeneradores de 1 a 5 MW de potencia en el Chaco central para alivianar la carga de la ANDE.

6. Construir y/o equipar 45 escuelas de la República, pero a través del Ministerio de Educación.

7. Equipar 45 terapias intensivas en diferentes puntos del país, pero a través del Ministerio de Salud Pública.

8. Dotar de infraestructura edilicia, equipamientos y pertrechos a la Policía Nacional, necesarios para cubrir todas las zonas desprotegidas del norte de la Región Oriental.

9. Transferir a 45 municipios de escasos recursos todos estos fondos, pero con una estricta vigilancia del Congreso y de la Itaipú Binacional.

10. Construir, inmediatamente, por lo menos el 10% de una línea de transmisión de 500 KV, que parta de Itaipú, hacia Asunción.

Podríamos seguir sugiriendo algunas recetas que para muchos podrían caer dentro de lo irónico, para otros, dentro de lo racional y para el resto, dentro de lo hilarante, pero disculpen, en el país de los burros, el caballo es rey.