En la granja nos encanta correr tras los pequeños pollitos, tan chiquitos y amarillos. Ellos hacen «pío, pío» y nacen de los huevitos que pone su mamá la gallina. La gallina camina con sus dos patitas de una manera graciosa; está cubierta de plumas y hasta no muy alto puede volar.

Muy cerca de ellos está el gallo, quien con su fuerte cantar nos despierta bien temprano, para el día empezar. «Ko korooo», dice y nos levantamos sin dudar.

En nuestro recorrido encontramos a la vaca, muy grande. Ella está dando leche a su pequeño ternero y, luego de un rato, dice «muuu» muy fuerte y con esta señal miramos al toro, imponente, con sus filosos cuernos.

De más al fondo escuchamos un «beee», vamos hasta el lugar y encontramos a una graciosa oveja llena de lana. Ella es muy traviesa y le gusta correr.

También vemos a lo lejos a un elegante caballo al que le encanta correr, y un poco más cerca está un burro, parecido pero más pequeño y con las orejas visiblemente más grandes.

Por último, escuchamos un «oink oink»; es un lindo cerdito, rosadito y con una nariz peculiar. Le encanta comer de todo.
¡Ojalá muchas veces el campo podamos visitar!

