El Decreto del 7 de octubre de 1848, la Guerra del 70 y la Constitución de la Posguerra, la venta de tierras públicas, el proceso de avance de la frontera agrícola y la aprobación de la ley 904/ 81.
El Decreto del 7 de octubre de 1848
Pensando, quizá, en salvaguardar las fronteras —habitadas en su mayoría por pueblos guaraníes— y en concederles el no solicitado privilegio de la ciudadanía paraguaya, el presidente don Carlos Antonio López decretó el 7 de octubre de 1848 la desaparición legal de 21 pueblos indígenas, que se convirtieron en libres ciudadanos sin tierra e identidad.
La independencia paraguaya, y las medidas políticas de los gobiernos revolucionarios y progresistas del período 1811-1870, en nada beneficiaron a los pueblos indígenas, a los que marginaron y desposeyeron de una forma muy similar al de los peores momentos de la colonia.
La Guerra contra la Triple Alianza y la Constitución de la posguerra
Con la Guerra contra la Triple Alianza los guaraníes se vieron a la deriva y atrapados entre el fuego cruzado de los ejércitos de Paraguay y la Alianza, que veían en ellos a una mezcla extraña de baqueanos y a potenciales agentes del enemigo.
La Constitución Nacional de 1870 en su artículo 72 hablaba de promover la conversión al cristianismo y a la civilización; sin reconocer sus territorios ni sus costumbres.
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La venta de tierras públicas
Durante el gobierno de Bernardino Caballero la venta a precios irrisorios, de las millones de hectáreas de tierras públicas, marcó el total despojo de los guaraníes de sus tierras ancestrales y sentó las bases del latifundio en Paraguay.
El proceso de avance de las fronteras agrícolas

La dictadura stronista un el intento de poblar la zona este de la región oriental y convertirla en un foco de desarrollo industrial, agrícola y comercial, trajo como consecuencia el desmonte de las selvas de la zona, y con ello el avance del proceso de destrucción del modo de vida de los guaraníes.
Con la expansión de la soja y otros monocultivos se destruyeron, más aún desde la década del 90, miles de hectáreas de superficies boscosas, la contaminación química del medio y el daño a la salud de las poblaciones expuestas imposibilitaron ya de manera grave, el modo de vida tradicional de los guaraníes.
La ley 904/ 81
Devolvió, en el plano jurídico, la dignidad y la existencia a los pueblos Indígenas, ofreciendo un marco para el avance de sus luchas por sus tierras ancestrales y por la salvaguarda de su modo de vida.
Con la Constitución Nacional de 1992 se incorporan los derechos de los pueblos Indígenas y su reconocimiento como naciones existentes antes que el Estado paraguayo. Hasta hoy día sigue la lucha por la plena vigencia y cumplimiento de la ley.
Fuentes: ROJAS BRÍTEZ, Guillermo. 2012 Los pueblos guaraníes en Paraguay. N.° 13 - Junio Centro de Estudios y Educación Popular Germinal. Asunción - Paraguay. ZANARDINI, José, Los pueblos indígenas del Paraguay. Asunción. 2011. MELIÀ, Bartomeu. 1997. El guaraní conquistado y reducido. Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica. Asunción.
