En el báratro de sombras alocado el viento brega,
ya blasfema, ya baladra, ora silba y ora juega
con el tul de la llovizna, con las ramas que deshoja,
con la estola de una cruz;
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ya sus ímpetus afloja, ya retorna, ora dibuja
del relámpago a la luz,
un fantástico esqueleto que aterido se arrebuja
del sudario en el capuz.
Estos son los versos iniciales del poema épico Las Leyendas de 1909, publicado en el libro póstumo De Paso por la Vida, y que le valiera el aprecio y el respeto de otros connotados integrantes de la intelectualidad de la época como Juan E. O’Leary, Manuel Domínguez y Cecilio Báez.
Caserón de añejos tiempos, el de sólidos sillares,
con enormes hamaqueros en paredes y pilares,
el de arcaicas alacenas esculpidas, ¡qué de amores,
qué de amores vio este hogar!,
el que sabe de dolores y venturas de otros días,
estructura singular,
viejo techo ennegrecido, ¡qué de amores y alegrías
y tristezas vio pasar!
Guanes había realizado sus estudios en la Argentina y muy pronto dio a conocer sus primeras estrofas poéticas. Al regresar al Paraguay colaboró intensamente con la prensa nacional y, sobre todo, con la revista del Instituto Paraguayo (1896-1908), insigne publicación que recibió en sus hojas, en 64 números que se editaron en total, a lo mejor del arte nacional e internacional de la época.
Por los ángulos oscuros de sus cuartos vaga el pora.
Es quizás un alma en pena que la vida rememora,
vida acaso de grandeza, tal vez mísera existencia,
¡vida de héroe tal vez!
En pesada somnolencia la tertulia se sumerge
en confusa placidez;
es la hora en que sus formas toma el pora y en que emerge
de la triste lobreguez. (…)
El poeta falleció el 25 de mayo de 1925, apenas con 52 años. Analistas de la literatura paraguaya como José Rodríguez Alcalá, Sinforiano Buzó, Hugo Rodríguez Alcalá, Beatriz González de Bosio, Teresa Méndez-Faith y Carlos Villagra Marsal le dedicaron estudio y páginas en sus respectivas publicaciones a este gran vate poco estudiado y referido.
Con su obra Las Leyendas, Guanes legó una gran elegía panegírica al país, cuya todavía sangrante herida provocada por la guerra que había socavado sus cimientos estaba muy presente en el paraguayo. Para rescatar el ser nacional, el trabajo de este y otros grandes poetas e intelectuales de la época estuvo al lado del ciudadano apuntalándolo.
Fuente
Buzó, J.S. Índice de la poesía paraguaya (1959). Edic. Niza, Asunción.
Centurión, C.R. Historia de la cultura paraguaya (1961). Buenos Aires
