Fray Luis de Bolaños y el Paraguay

La labor que cumplieron las órdenes religiosas en el Paraguay colonial, específicamente franciscanos y jesuitas, fue fundamental para conformar la identidad cultural de esta nación.

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En la segunda mitad del siglo XVI, la Ordo Fratrum Minorum u Orden de los Frailes Menores —una de las ramas más numerosas de la Primera Orden de San Francisco de Asís, y que había ya, a esas alturas de la historia, revolucionado el mundo con su ejercicio de pobreza, sencillez evangélica y trabajo— desembarcó en América.

Entre ellos, los primeros evangelizadores de las nuevas tierras descubiertas por los europeos fueron Alonso de San Buenaventura, Luis de Bolaños y Martín Ignacio de Loyola.

Alonso se encontraba reclutando compañeros para evangelizar en el Río de la Plata cuando encontró a Bolaños y junto a otros 22 frailes llegaron a Asunción en 1575 en la expedición del adelantado Ortiz de Zárate.

Los franciscanos fueron los que implementaron el sistema reduccional en el Paraguay, cambiando la vida peregrinante de los indígenas por una sedentaria, alrededor de un proyecto evangélico y laboral.

Los guaraníes, sobre todo, hábiles imitadores y creativos natos, pronto aprendieron las artes europeas, artísticas y de labranza, por lo que las reducciones crecieron hasta convertirse algunas en prósperos poblados.

Uno de los más importantes referentes franciscanos en nuestra cultura fue, sin lugar a dudas, fray Luis de Bolaños. Este español nacido en Marchena, Sevilla, ingresó muy joven a la orden y se ordenó en Asunción en 1585, cuyo convento presidió en aquellos primeros y difíciles años de la capital colonial.

Bolaños no solo se enfrentó al problema de la costumbre indígena de cambiar de residencia constantemente, sino también a la barrera del idioma. En el Primer Sínodo de Obispos del Río de la Plata, llevado a cabo en 1603, fue aprobada la traducción que Bolaños hizo al guaraní del Catecismo de Lima.

El texto recibió el nombre de Catecismo Breve y sirvió para la enseñanza de la doctrina cristiana, convirtiéndose en la piedra fundamental de la evangelización en la Provincia del Paraguay.

El nombre de Bolaños también está inserto en la tradición paraguaya debido al halo de santidad que se le adjudica y a las leyendas del lago Ypacaraí e Ykua Bolaños, así como también a los milagros que obró luego de su muerte, acaecida justamente un día tal como hoy, pero del año 1629 en la ciudad de Buenos Aires.

Fuente

GONZÁLEZ TORRES, D. 1978. Fray Luis de Bolaños en la cultura Paraguaya.

DURÁN E, M. 1994. El hechicero de Dios.

SALAS. J. L. 2000. La evangelización franciscana de los guaraníes.

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