Robin Hood infantil (3)

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Lee con mucha atención la última parte de este relato maravilloso.

Luego de una corta conversación hicieron las paces, y así quedó incorporado Fray Tuck a los alegres aventureros.

Tiempo después, el sheriff de Nottingham organizada un torneo de juegos populares. Uno de los juegos era un concurso de tiro con arco, premiado con un cuerno lleno de monedas de oro y una flecha de planta con incrustaciones de oro.

Allá fue la banda de alegres proscriptos, disfrazados de carbonero. Ya pueden imaginar quien fue el vencedor: un anciano cubierto de harapos, que partió en dos la flecha del único —de los sesenta concursantes— que había dado en el blanco, mejorando ese tiro.

Al recibir el premio, el anciano andrajoso desparramó entre el pueblo el contenido de monedas del cuerno.

Cuando Guy de Gisborne, el archienemigo de la banda reconoció a Robin Hood y quiso atraparlo, cien hombres rodearon a Robin para protegerlo.

Una vez que vencieron a los normandos, los muchachos de Robin fueron considerablemente halagados por la gente del pueblo.

Y ¿cómo conoció Robin a la que luego fue su esposa?

El cruel Isambart de Bellame había hecho un trato con el padre Hugo, Abad de Santa María. El abad debía darle en matrimonio a su sobrina Mariana.

Para celebrar la boda, ella debía ser trasladada de su castillo de Kirkless al de Evil Hold, morada del pérfido Isambart.

Aunque la sola idea repugnaba a la joven, no tenía forma de evitar el casamiento y había decidido quitarse la vida si llegaba ese momento.

Luego de derrotar a Gisborne y a su tropa, Robin se acercó a Mariana con la intención de devolverla a su punto de partida.

¡Amor a primera vista! Dos días después Fray Tuck declaraba marido y mujer a Robin y Mariana.

¡No pueden imaginarse lo que fue la fiesta en medio del bosque!

Un tiempo después, Will Scarlett, uno de los hombres del círculo íntimo de Robin fue hecho prisionero e iba a ser ahorcado en Evil Hold.

Robin entró en una carreta disfrazado de leñador, soltó en el patio del castillo varios panales de abejas que tuvieron entretenidos a los soldados de la guardia, rescató a Will y a cierto anciano caballero que también estaba prisionero, escapando por una puerta secreta del muro.

Mientras tanto, sus hombres eran dirigidos por un Caballero Negro a quien habían encontrado cuando planeaban el ataque. El anciano caballero rescatado del castillo, resultó ser ¡el padre de Mariana! A quien ella creía muerto.

Y el Caballero Negro era nada menos que ¡Ricardo Corazón de León!, el legítimo Rey de Inglaterra, que había sido liberado merced a que Robin había completado el precio de su rescate.

¡Con lo «recuperado» en sus correrías contra los normandos!

Ricardo abolió el decreto que declaraba fuera de la ley a la alegre banda de salteadores y nombró a Robin guardabosque y señor de Sherwood.

—¿Quién se queda conmigo en Sherwood?— preguntó Robin a sus hombres.

Y unas sola fue la respuesta:

—¡Todos!

Sobre el libro

Título: Robin Hood

Adaptación: Raúl Silva Alonso

Editorial: El Lector