Los valores son cualidades observadas a través de nuestros actos o como producto de nuestras manifestaciones de vida.
Toda conducta humana exige la necesidad permanente de elección entre varios actos posibles. En todas las circunstancias diarias vamos seleccionando de las opciones que la vida nos ofrece: cuanto más positiva y elevada es la elección, mayor es la estima moral de la persona
En la medida en que se nos presenta la valoración moral como requisito esencial de vida, empezamos a conferirle valor moral a los actos protagonizados por nosotros como seres humanos.
La valoración favorece la creación de principios activos que ejercen directa influencia en nuestra vida de relación. Los valores son los ejes que orientan la vida humana y constituyen a su vez la clave del comportamiento de las personas.
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Los valores dinamizan nuestra vida y nuestros actos; dignifican y ennoblecen a la persona humana. Nuestro proyecto de vida debe alimentarse de los valores, los cuales dirigen y dan sentido al proceder personal y social de cada ser humano. Todo aquello que aprendimos y capitalizamos en nuestra infancia y en nuestra adolescencia se proyecta luego a lo largo de nuestra vida adulta.
La historia que a continuación leeremos es un ejemplo de cómo los valores humanos se forjan en la familia y rinden sus frutos en el campo personal. Aclaramos que esta es la adaptación de una de las versiones traducidas del inglés.
Un cuento repleto de aventuras
Peter Pan
En una preciosa casa en las afueras de la ciudad de Londres, vivían tres hermanos: Wendy, Juan y Miguel. A Wendy, la mayor, le encantaba contar historias a sus hermanitos. Casi siempre sus historias eran sobre las aventuras de Peter Pan, un viejo amigo que de vez en cuando la visitaba y charlaba con ella. Una noche, cuando estaban a punto de acostarse todos, una preciosa lucecita entró por la ventana en la habitación de los niños. Los niños se despertaron contentos dando saltos de alegría y gritaron:
- ¡¡Es Peter Pan y Campanilla!!
Después de los alegres y afectuosos saludos, Campanilla echó polvitos mágicos en los tres hermanos y ellos empezaron a volar mientras Peter Pan les decía:
- ¡Nos vamos al País de Nunca Jamás!
Los cinco niños volaron, volaron, como las cometas por el cielo. Y cuando se encontraban cerca del País de Nunca Jamás, Peter Pan les señaló.
- Allí está el barco del temible Capitán Garfio.
Y dijo a Campanilla:
- Por favor, Campanilla, lleva a mis amiguitos a un sitio más abrigado, mientras yo me libro de este pirata pesado.
Pero Campanilla se sentía celosa de las atenciones que Peter tenía para con Wendy. Así que llevó a los niños a la isla y mintió a los Niños Perdidos advirtiéndoles de que Wendy era mala.
Creyendo en las palabras del hada, ellos empezaron a lanzarle palabras desagradables a la niña. Menos mal que Peter llegó a tiempo para arreglarlo. Y les preguntó:
- ¿Por qué tratan mal a mi amiga Wendy?
Y ellos contestaron.
- Es que Campanilla nos dijo que ella era mala.
Peter Pan se quedó muy enfadado con Campanilla y le pidió explicaciones. Campanilla, colorada y arrepentida, pidió perdón a Peter y a sus amigos por lo que había dicho.
Sin embargo, la aventura en el País de Nunca Jamás acababa de empezar. Peter llevó a sus amiguitos a visitar la aldea de los indios Sioux. Allí, encontraron al gran jefe muy triste y preocupado. Y después de que Peter Pan le preguntara sobre lo sucedido, el gran jefe le dijo:
- Estoy muy triste porque mi hija Lili salió de casa por la mañana y hasta ahora no la hemos encontrado. Como Peter era el que cuidaba de todos en la isla, se comprometió con el Gran Jefe en encontrar a Lili.
Con Wendy, Peter Pan la buscó por toda la isla hasta que la encontró prisionera del Capitán Garfio, en la playa de las sirenas. Lili estaba amarrada a una roca, mientras Garfio le amenazaba con dejarla allí hasta que la marea subiera, si no le contaba dónde quedaba la casa de Peter Pan.
La pequeña india, muy valiente, le contestaba que no iba a decírselo, lo cual ponía furioso al Capitán. Y cuando parecía que nada ni nadie podría salvarla, de repente oyeron una voz:
- ¡Eh, Capitán Garfio, eres un cobarde! ¡A ver si te atreves conmigo!
Era Peter Pan, que venía a rescatar a la hija del Gran jefe indio. Después de liberar a Lili de las cuerdas, Peter empezó a luchar contra Garfio.
De pronto, el Capitán empezó a oír el tictac que tanto le horrorizaba. Era el cocodrilo que se acercaba, lo cual dejaba nervioso a Garfio. Temblaba tanto que acabó cayéndose al mar. Y jamás se supo nada más del Capitán Garfio.
Peter devolvió a Lili a su aldea y el padre de la niña, muy contento, no sabía cómo darle las gracias; así pues, preparó una gran fiesta para Peter y sus amiguitos, quienes bailaron mucho y la pasaron muy bien.
Pero ya era tarde y los niños tenían que volver a su casa para dormir. Peter Pan y Campanilla los acompañaron en el viaje de vuelta. Al despedirse, Peter les dijo:
- Aunque crezcan, no pierdan nunca esa hermosa fantasía ni esa imaginación desbordante que los caracteriza. Cada primavera volveré para llevarlos a nuevas aventuras. ¡Adiós, amigos!
- ¡Hasta luego, Peter Pan! - gritaron los niños mientras se metían debajo de la mantita en su cama, porque hacía muchísimo frío.
Valoración global
Es, ante todo, una historia creativa y original, fresca y divertida, que se recuerda y se aprecia sin esfuerzo.
Peter Pan es un canto a la inocencia y la imaginación de los niños, enseña a no sentir miedo, a ser de forma diferente y a actuar de manera distinta a los demás; a mantener siempre vivo el niño que todos llevamos en nuestro interior. Pero también esconde entre sus aventuras todo un homenaje al amor incondicional de las madres y al valor de la familia.
El vocabulario empleado en algunos pasajes parece invitar a la rebeldía y la irresponsabilidad, pero solo en apariencia, pues el tono general del cuento mantiene la importancia del amor y la familia, y no duda en mostrar la inmadurez y el egoísmo de Peter Pan u otros personajes sin caer en la adulación total del héroe.
(Para conocer los detalles comentados en estos dos párrafos, conviene remitirse a la lectura de todas las aventuras del libro completo)
Valor educativo de la narración
. Imaginación y creatividad sirven al potencial lector a darle rienda suelta a su propia inspiración y recrear escenas, cambiar el final de la historia y otras variantes posibles e, incluso, a vivir como propias las aventuras narradas.
. Los nombres destacados en esta historia cumplen una función representativa sumamente interesante cuyo valor semántico correspondiente se debe aclarar con la lectura del libro completo.
