Amalgama de puntos

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La Rueca, una reconocida industria enfocada en el tejido de punto, fue su primer acercamiento a la cultura del bordado paraguayo. Desde aquel entonces, María Pilar Ruiz Nestosa trabajó durante varios años, y con mucho éxito, en todo lo relacionado al hilado.

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Se apasionó por los ovillos y aprendió a hacer croché todavía siendo pequeña, en las horas que pasaba en compañía de su abuela. Su interés por el bordado condujo posteriormente a María Pilar Ruiz Nestosa a utilizar máquinas; primero las manuales y, luego, las industriales, haciéndose camino en la industria de la manufactura mediante La Rueca.

Tras varios años al frente, Pili –como la conocen sus amigos– dejó el negocio en manos de familiares y se encauzó hacia un nuevo emprendimiento, en el cual, una vez más, ensalza el tejido y bordado.

“Iniciamos un nuevo proyecto con dos amigas, Ana María y María Gabriela Sarubbi. Empezamos a tejer y a hacer croché por hobby, hasta que se nos ocurrió utilizar esos tejidos para aplicarlos a bolsos elaborados a partir de tela”, comenta.

Según relata, la idea surgió tras realizar un viaje a Boston, Estados Unidos, donde se percató de que el bordado realizado a mano es sumamente apreciado y aplicado a bolsos y carteras, como pequeños detalles que le dan un valor agregado. “Realmente, está de moda y se usa mucho todo lo que sea artesanía realizada a mano, y me pregunté por qué no fabricar e, incluso, pensar algún día en exportar nuestros bordados al exterior”.

A su regreso, Pilar puso manos a la obra y creó la marca Las Tres Marías, donde junto a Ana María y María Gabriela crean un sinfín de diseños en croché para aplicarlos a todo tipo de modelos de bolsos y prendas de vestir, servilleteros y paños de cocina, entre otros. “A pesar de que estamos empezando, nos proponemos crear una industria y, de a poco, incrementar y expandir el trabajo; aprovechar esa habilidad y laboriosidad de la mujer paraguaya. En este momento somos tres, pero queremos formar un taller e ir sumando más gente”, puntualiza Pilar.

Indicó, además, que está en planes ir expandiendo no solo la marca, sino también la línea de productos que ofrecen. “Aunque sea algo pequeño todavía, queremos extender este emprendimiento y dar más trabajo a diversas personas”.

Materia prima

Aunque en el Paraguay existen una infinidad de tejidos y bordados a mano que pueden ser utilizados y aplicados a todo tipo de objetos y piezas de vestir, la marca Las Tres Marías eligió enfocarse en el ganchillo como eje de sus creaciones, por lo que, por el momento, los diseños se destacan por los apliques de croché.

“Para la materia prima utilizamos mucho las telas Pilar, con las que creamos las carteras y los bolsos, y le aplicamos el detalle artesanal que, la mayoría de las veces, se trata de choché”, sostiene, para anunciar que el próximo paso de la marca es aplicar los detalles bordados a mano sobre cuero.

Aunque el croché o ganchillo no es originario del Paraguay, las mujeres de nuestro país han adoptado este bordado a lo largo de los años, mezclando cada punto y trama con la historia y cultura paraguaya.

El croché

Según historiadores, el croché se originó en Arabia, para extenderse hacia el este al Tíbet, y de allí hacia el oeste a España, desde donde siguió las rutas comerciales árabes a otros países mediterráneos. Sin embargo, según explica el escritor e investigador danés Lis Paludan, no existen evidencias convincentes en cuanto a cuán viejo es el arte del croché o del lugar del que proviene. Asegura, no obstante, que la evidencia más temprana de este bordado es en América del Sur, donde una tribu primitiva fue vista empleando adornos de ganchillo en ritos de la pubertad. En muchos países se lo conoce como croché o ganchillo; se lo llama haken en Holanda, haekling en Dinamarca, hekling en Noruega, virkning en Suecia y uncinetto en Italia.

nadia.cano@abc.com.py

Fotos Gustavo Báez || Modelo Mariana Rossi

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