Gemoterapia

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Uno de los objetivos al realizar la gemoterapia es recargar determinados puntos del cuerpo con la energía de las piedras, que proceden de las entrañas de la tierra y se relacionan con los cristales que tenemos, en busca de la energía sanadora.

Elizabeth Corvalán, doctora en psicología, nos muestra en qué consiste la gemoterapia y cómo se alcanza la armonía. “El aura es un campo energético que rodea a cada ser humano y tiene ríos de energía llamados meridianos que nutren a cada órgano. Se suministran mediante siete vértices de energía llamados chakras”.

La doctora apunta que “llevan el espectro de colores del arco iris con diversas funciones, asociados a una parte del cuerpo y una glándula, y si están balanceados tenemos buena salud”.

Se pueden utilizar siete piedras, “una para cada chakra, de modo de tratar patologías y enfermedades. También se utilizan para armonizar en casos de estrés, soledad y depresión a través de ejercicios simples que se pueden hacer en la casa”.

Los chakras

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Nuestra entrevistada explica que el primer chakra se localiza en la unión de las piernas con el torso. “Ahí se ubica el ónix negro que tiene la propiedad de absorber las energías negativas que se eliminan por los pies como si fuesen raíces, que van a la tierra”.

El segundo chakra está ubicado “a tres dedos debajo del ombligo, lo vamos a trabajar con ágatas marrones (de la tierra), junto con las láminas doradas (energía de la fuente divina) que ayudan a concretar nuestros deseos y sueños”.

El tercer chakra “está ubicado dos dedos encima del ombligo, la piedra es la calcita dorada, la gema que va a armonizar el color amarillo dorado, que pertenece a las emociones. Va a sanar el fuego de la digestión, ayuda a serenar nuestra mente y calmar el ánimo”, dice.

El cuarto chakra de color rosado “se coloca en el centro del pecho para nutrirnos del amor, trabaja la posibilidad de expandir nuestra conciencia amorosa hacia todos los seres, no solamente a aquellos que forman nuestro entorno. Es el amor de compasión, amor de Buda”.

El quinto chakra de la garganta, manifiesta, “es de la comunicación y se trabaja con la piedra agua marina, que ayuda a vencer la timidez”.

El sexto chakra tiene que ver con “la intuición, la capacidad de acceder a nuestro maestro interno. Se trabaja con amatista color violeta”.

Mientras que el séptimo chakra es de color violeta, está en la coronilla y corresponde a la espiritualidad.

Las piedras, asegura, pueden ayudar a encontrar el equilibrio y la tranquilidad tan buscados.