Vientre de alquiler

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En esta nota, el Dr. Carlos Mongelós, jefe del Departamento de Ginecoobstetricia del Instituto de Previsión Social, orienta al respecto. –¿Qué se entiende por vientre de alquiler?

–Es el acuerdo entre tres adultos, una pareja y una tercera persona que va a constituirse en madre sustituta. Es un acuerdo legal privado. En la mayoría de los países, no hay legislaciones. El tema predispone a cuestiones médico-legales y a la bioética. La misma consiste en una fertilización asistida o in vitro fuera del vientre materno. Se recurre a ello cuando uno de los cónyuges es infértil. Cuando el hombre tiene impedimento, se recurre al banco de semen, y si es la mujer, se sacan los óvulos de la mujer y se produce la fecundación fuera del útero materno en un laboratorio, y luego se implanta en la futura madre de alquiler. El problema se suscita cuando el niño nace y la madre biológica debe inscribir al hijo. En nuestro país, no está legalizado, como ocurre en los Estados Unidos. El médico no participa en el trato de la pareja, con la madre sustituta, porque es un contrato privado.

–¿Quienes pueden someterse a este tratamiento?

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–La futura madre sustituta debe someterse a un chequeo clínico completo antes de ser sometida a la fecundación in vitro. Debe ser una mujer que goza de buena salud, que no tenga enfermedad genética hereditaria, que no sea desnutrida, etc. Debe estar en etapa reproductiva de entre 21 a 35 años de edad. La ciencia avanza, pero ella debe ser generadora de beneficios para la vida natural.

Desde la sicología

La Lic. Maura Villasanti responde:

–¿Desde la sicología, qué implica para los involucrados procrear un hijo en vientre de alquiler?

–Todo lo que tenga que ver con la fertilización asistida debería ser tratado con mucha responsabilidad y seriedad, ya que es un tema que afecta a la pareja y a la futura familia. Actualmente, la infertilidad tiene múltiples soluciones, ya sea in vitro, inseminación artificial, adopción y vientres de alquiler. En el caso de este último, implica que la pareja –algunas por dificultades, otras por decisión– resuelve ver la forma de alquilar un vientre, o que otra persona se haga cargo –generalmente extraña, ajena a la familia– de todo el desarrollo del embarazo. Esto implica toda una reacomodación afectiva para la pareja, donde el vínculo entre ambos requiere un mayor esfuerzo. El trabajo vincular –llámese un trabajo síquico, con una carga afectiva (de amor, odio, frustración, impotencia e insatisfacción )– genera un trabajo permanente y muy sostenido desde la frustración de poder fertilizarse como cualquier pareja hasta la inclusión de cuatro personas: la pareja, la persona que colabora en la fertilización y el niño. Todo esto afectará al origen del nacimiento del niño, del que hay que hacerse cargo. El origen es muy importante; no hay que negarlo, ni mentirlo; hay que trabajarlo con la pareja con pactos conscientes e inconscientes.

–¿Y cómo se debe encauzar la salud mental del niño?

–La forma en que se configure la familia va a depender de cómo se maneje la verdad del origen del nacimiento, ya que mientras no se constituya en un secreto familiar que después desestructure la familia, se podrá ir trabajando progresivamente. Es necesario que el trabajo progresivo primero se analice en la pareja, se procese, se elabore, en forma individual y en pareja, porque a cada miembro de una familia le afectará de una manera distinta. En cuanto al hijo, es necesario que los padres le expliquen el origen comentándole que todo lo realizado fue por amor a él y por las ganas y deseo sostenido de que él venga al mundo y esté entre ellos. Por supuesto que esta explicación no será suficiente; solo ayudará en un momento determinado de la familia. Porque es importante recordar que cada etapa evolutiva del hijo implicará un nuevo trabajo síquico, donde lo nuevo podrá generar múltiples movilizaciones en la pareja. Por ello es necesario que la pareja pueda analizar estos puntos en profundidad y asumir que todos los días de la familia implicarán un trabajo, entre todos.

Muchas veces, suele ser necesario el apoyo sicoterapéutico de pareja y familia en estas circunstancias. No porque el niño tenga un origen distinto al de la concepción normal va a tener trastornos sicológicos. Es una condición especial y diferente que necesita de mucha contención, de acompañamiento y de apoyo de la pareja y de familiares, amigos, de todos los recursos internos y externos.

Elvira Olmedo

eolmedo@abc.com.py

Fotos: archivo de ABC Color