Plásticos: la basura que no es basura

¿Imaginan un techo hecho de tapitas? Casi todos los plásticos que tiramos a la basura pueden transformarse en vigas para muebles, techos o cualquier objeto que la imaginación permita crear. Un grupo de jóvenes replica en nuestro país una tendencia mundial y realiza máquinas para procesar plásticos y convertirlos en materia prima.

Reciclaje de plástico.
El equipo de Redciclaje convirtió tapitas en elementos decorativos.CELSO RIOS

El banco de una plaza y el techo de precarias escuelas de nuestro país pueden estar hechos de basuras. Sí, casi todos los plásticos que tiramos a diario pueden convertirse en vigas para la realización de todo tipo de objetos, para muebles y hasta construir techos. Y aunque parezca complicado, lo más difícil será cambiar el preconcepto que tenemos de que las botellas o vasos son basuras y pasar de verlos como materia prima.

Desde hace unos meses, un grupo de jóvenes unidos por la preocupación en torno a la mala administración de nuestros desechos en Asunción, decidió ya no quedarse con los brazos cruzados. Cada uno, dentro de sus posibilidades, ya lleva años trabajando en varias actividades ambientales, como limpiezas o campañas de concientización. Pero a principios de este año se unieron para planear algo juntos, innovador y realmente trascendental.

Muchas personas se sumaron al proyecto, pero por circunstancias de la vida en el camino finalmente fueron saliendo. De esta manera, quedaron los jóvenes Ani Sisul, Rodrigo Caniza, Marc Falces, Guillermo Russo y Nery Acuña, todos profesionales de distintas áreas. Tras muchas investigaciones y lluvias de ideas, el grupo de jóvenes se topó con el proyecto “Precious plastic” y decidió iniciar su implementación en nuestro país.

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“Precious plastic” es una iniciativa que surgió en Alemania, cuando un joven decidió simplificar la creación de máquinas para procesar plástico a pequeña escala. Los planos están disponibles en internet y esta iniciativa se extendió a más de 200 puntos de distintos países, en donde la gente se encuentra creando y comercializando objetos a partir de materiales que antes consideraban como basura. Este precisamente es el objetivo de “Redciclaje”.

Las tapitas se trituran para luego ser derretidas.

Marc relata que la idea es poder construir cuatro máquinas, que son idénticas a las industriales, pero a pequeña escala, de un tamaño que posibilita su traslado, para así llegar a todas las comunidades. “Hacer del reciclaje algo cercano a la gente, que se pueda ver, que esté en tu barrio”.

En ese mismo sentido, Guille agrega que la idea es “darle una segunda vida a la basura” y, es más, cambiar la percepción de la gente, para que vea al plástico como materia prima para la realización de nuevos objetos y productos. “Con estas máquinas podés ver el proceso en el cual con algo que vos considerabas basura, se pueden generar cosas hermosas”, aporta Sisul.

Con el plástico reciclado, se pueden crear desde llaveros, dados y manijas para muebles, hasta vigas similares a la madera, con las cuales se pueden hacer sillas, bancos de plazas y muebles que puedan durar por muchas décadas. Incluso ya en algunos países se fabrican ladrillos para casas.

Estos son los siete tipos de plásticos.

¿Cuál es el proceso?

El proyecto Precius Plastic incluye cuatro máquinas distintas, la esencial es la trituradora y las otras tres (extrusora, inyectora y prensa) son utilizadas dependiendo de cuál es el objeto que se va a crear. Por el momento, utilizando elementos reciclados, partes de motores viejos y muchas cosas que tenían en desuso, Redciclaje ya fabricó una trituradora y una extrusora. Esta última crea los filamentos alargados, que pueden ser utilizados para impresoras 3D o las mencionadas vigas de plástico, por ejemplo.

Nery detalla que las máquinas se pueden mejorar, modificar y adaptar a los productos que se desee crear. “Todo dependerá de la imaginación”, afirma. Sobre el proceso a seguir, cuenta que primeramente se deben separar los tipos de plástico, ya que existen siete clasificaciones y cada una tiene ciertas características. Teniendo en cuenta que algunos expulsan ciertos tóxicos dañinos, es importante conocer el cuidado con el cual se tiene que trabajar.

Una vez agrupado, el plástico tiene que ser lavado para luego pasar por la trituradora. “Después (en la extrusora, inyectora o prensa) se le da calor y presión, se derrite el plástico y con ese plástico derretido, a través de un molde, se termina haciendo el producto”, detalla.

Educación y cambio de estilo de vida

Pese a que las máquinas forman parte esencial de este proyecto, cabe destacar que sin la realización de una correcta campaña de concientización, será imposible cambiar la mentalidad de las personas y lograr reunir los materiales para reciclar. “No es solo construir máquinas sino crear toda una cultura de reciclaje; eso va a determinar el éxito”, acota Guille.

Los jóvenes esperan que numerosos ciudadanos se apoderen de la idea y cada vez más personas decidan separar sus plásticos y almacenarlos para llevarlos a los puntos de reciclaje. “Cada producto que alguien puede separar, limpiar y hacer que llegue a un punto de reciclaje es una basura menos dentro de los ríos, arroyos, playas, calles”, alienta.

“El plástico en sí no es malo; el problema es cuando se le da un solo uso o un uso corto. Como la botella de agua: Vos la usás solo cinco minutos y luego esa botella va a estar en la tierra más tiempo que vos, tus hijos y hasta nietos y bisnietos. Queremos recuperar esa basura y convertirla en otro producto que tenga una durabilidad mucho mayor ”, recalca.

Lo que hoy es considerado como algo desechable, podría llegar a techar colegios públicos y equiparlos con muebles y llenar de bancos más duraderos las plazas. Además, también se pueden generar empleos. “Un montón de cosas podemos mitigar con algo que se está viendo como basura”.

Centros de acopio y “redciclaje” en cada ciudad

La idea de este grupo es terminar las otras dos máquinas que faltan, para luego socializar masivamente el proyecto, empezar a trabajar primeramente a nivel privado para tener fondos y luego ir expandiéndose hacia el sector público. El objetivo es poder potenciar y aumentar los centros de acopio y reciclaje primero a nivel ciudad y luego a nivel país. Un supermercado o una municipalidad pueden convertirse en locales de depósito de los plásticos.

Ani destaca que el proyecto viene acompañado de un plan de capacitación, pues pese a que el manejo de los equipos es sencillo, se deben tener en cuenta varios aspectos como el tipo de plástico, la limpieza y otras cosas sencillas para la creación de objetos a partir de la materia prima creada.

Nery agrega que desean generar un impacto, para que las ciudadanía abra su propio centro de acopio y cree todo lo que desee. “Nosotros queremos ayudarles con el desarrollo de las máquinas y la capacitación, ponerle la metodología de trabajo y darles todo el acompañamiento posible para que puedan volar solos”.

Guillermo Russo, Marc Falces, Nery Acuña y Ani Sisul, miembros de Redciclaje.

Modelo rentable de negocios

Cabe destacar que además de fortalecer el reciclaje, también con este proyecto se busca que las personas lo vean como un potencial de negocio. Que se interesen, establezcan sus puntos de acopio, concienticen a su comunidad y creen todo tipo de objetos de uso cotidiano para poder comercializarlos. Básicamente, verlo como una salida laboral rentable y amigable con el ambiente.

“La idea es compartir y que más personas logren hacer productos hasta donde su imaginación les lleve, generando arte a través de lo que la gente ve como basura. Si contamos con muchos voluntarios que deseen potenciar el producto resultante, vamos a llegar lejos”, dice Sisul.

Artículos que fueron creados con tapitas.

Motivación y ganas de empezar

Marc reitera que “el problema del plástico” es simplemente un problema de punto de vista. “Cuando la gente piensa que es basura, lo tira como basura. Entonces la importancia de este proyecto es cambiar nuestro relacionamiento con la naturaleza y los residuos, pensar en las cosas no como basuras sino recursos que se pueden reutilizar”, sostiene.

Sobre ese punto, Nery también señala que es hora de que las personas empiecen a separar sus residuos y los vean como materia prima. “Se debe empezar en la casa, pero también se tienen que sumar las industrias y grandes empresas, para así poder disminuir el masivo impacto ambiental negativo”, añade.

En ese mismo sentido, Guille señala que esperan lograr motivar a las personas a empezar de una vez a mejorar nuestros hábitos. “Hoy no podemos disfrutar de nuestros arroyos y ríos y al final todo lo que hacemos ahora impacta directamente en nuestro futuro. Es momento de aceptarlo y empezar a trabajar”.

“Siempre decimos que tenemos que cambiar el mundo, cuando en realidad somos nosotros los que tenemos que cambiar”, concluye Ani.

Este artículo fue hecho en cuestión de minutos.
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