Un gigante olvidado

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El anfiteatro José Asunción Flores de San Bernardino fue durante varios años escenario de grandes eventos culturales. Sin embargo, desde hace casi dos décadas se encuentra sumido en el olvido y el abandono. Hoy, quieren despertar al gigante.

El enorme escenario sigue ahí. La estructura se levanta imponente en las faldas de la cordillera de los Altos. A sus espaldas, el Lago Ypacaraí y el valle en el que se encuentra la ciudad de San Bernardino ofrecen una imponente vista.

Parecería como si en el lugar se pudieran escuchar aún los ecos de sus días de gran esplendor. Días en los que se realizaron grandes festivales y grupos y solistas de renombre internacional se presentaron allí.

Hoy, en el lugar reina el silencio.

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Y pensar que todo nació del sueño de un hombre. Transcurría la década de los ’90 cuando a Rubén Hug de Belmont se le ocurrió una idea: tener el mejor anfiteatro de Latinoamérica.

El empresario se unió a otros inversionistas para crear el grupo Lago Vista S.A. que incluía varias empresas entre las que se contaba una línea de transporte, un hotel y una inmobiliaria.

Para cumplir el sueño se recurrió al estudio de arquitectura Ruggero-Zarza de Pablo Ernesto Ruggero Zarza y Petrona Ramona Zarza Flores, la empresa Jiménez Gaona y Lima como constructora, el Consorcio de Ingeniería Electromecánica para las estructuras metálicas.

El proyecto se realizó en un tiempo récord y fue inaugurado con el nombre de anfiteatro José Asunción Flores.

El magnífico anfiteatro fue construido en un terreno de 87.864 metros cuadrados. De la superficie total, uno 25.500 metros estaban destinados a estacionamiento. Su capacidad total era de unos 20.000 espectadores, incluyendo una zona especialmente destinada para personas con discapacidad motriz.

Fue inaugurado oficialmente el 24 de setiembre de 1992 con la “Noche Paraguaya”. Como era de esperarse, se tuvo un homenaje al hombre cuyo nombre llevaba el lugar, el creador de la guarania.

Como parte de la inauguración se tuvieron tres días de grandes shows. Algunos de los artistas nacionales presentes fueron Elvio Romero, Augusto Roa Bastos, Lizza Bogado y Carlitos Vera.

Era tan solo el inicio de los días de resplandor de aquel bello lugar. El anfiteatro de San Bernardino fue escenario para la presentación de innumerables artistas.

En 1993 recibió el “Gran Festival San Bernardino”: una semana de presentaciones de gran nivel.

Por el escenario desfilaron Alejandro Lerner, Air Supply, Roupa Nova, Ziggy Marley, Síntesis, Paralamas do Sucesso, Vilma Palma, Enanitos Verdes e Inner Circle, entre tantos otros.

Pero todo llegaría a su fin años más tarde, cuando la crisis financiera terminó afectando a todas las empresas del grupo Lago Vista y poniéndole punto final al emprendimiento cultural.

Sí, se tuvieron algunos intentos de realizar eventos en los años posteriores pero el paso del tiempo terminó imponiendo el silencio. Quienes vivieron los días de su resplandor, hoy recuerdan con nostalgia.

Y con el silencio llegó el abandono. El lugar presenta actualmente un aspecto bastante desgastado, las sillas fueron rapiñadas, los bancos de madera se encuentran muy maltratados. Las basuras tomaron el lugar.

En algunos puntos era posible observar aún los rastros de los días en lo que una parte del lugar fue usufructuada como una discoteca.

Todo eso, mientras se desarrollaba una guerra burocrática para que el abandonado anfiteatro pasara a manos del Estado. Algo que finalmente ocurrió en agosto del año pasado.

Entonces, el anfiteatro pasó a ser propiedad del Estado paraguayo que cedió el usufructo por unos 25 años a la Municipalidad de San Bernardino, según explica Ramón Zubizarreta, jefe comunal de la Villa Veraniega, en conversación con ABC Color.

Zubizarreta explicó que cuando el anfiteatro fue entregado a la comuna, el lugar tenía problemas con el servicio de distribución eléctrica. Fue por eso que uno de los primeros puntos en los trabajos de reparación fue la instalación de un nuevo sistema de energía.

“Nosotros hicimos una serie de mejoras dentro de nuestro presupuesto, recordando que nos fue muy mal este año. Mejoramos toda la parte de la red cloacal también”, puntualizó.

Sin embargo, los problemas jurídicos todavía continúan. Es que la familia Belmont presentó una acción de inconstitucionalidad para impugnar la ley que expropiaba el terreno, relata Zubizarreta.

La idea ahora es revivir los días de esplendor del anfiteatro José Asunción Flores. De hecho, en el verano pasado ya se tuvieron tres eventos en el lugar.

“Estamos tratando de interesar a la gente, a estas empresas que traen los grandes espectáculos al país. Nosotros ofrecemos que el municipio no quiere lucrar para nada, solo queremos que se invierta ahí”, afirma el jefe comunal de San Bernardino.

La idea es que algunos de los grandes conciertos que desde hace un par de años llegan al país puedan tener como escenario.

Aunque algunos, según Zubizarreta, tienen todavía “miedo de que la gente no vaya al anfiteatro”. Una duda que surge porque tal vez no conocieron los días de los grandes espectáculos en el anfiteatro.

Pero desde San Bernardino seguirán insistiendo y ofreciendo el lugar como un escenario viable para los grandes espectáculos.

El anfiteatro José Asunción Flores, un gigante olvidado en el sueño del abandono, espera ahora poder despertar y revivir sus mejores días.

Fotos: Juan Carlos Meza, ABC Color.