Brasileño Bandeira aborda la brecha de clases desde la trampa de un blindado

Este artículo tiene 2 años de antigüedad
/pf/resources/images/abc-placeholder.png?d=2399

Elena Garuz Berlín, 24 feb (EFE).- El cineasta brasileño Daniel Bandeira presentó en la Berlinale su película "Propriedade", con la que busca suscitar el debate acerca de la brecha entre el individualismo elitista de los ricos y la rabia colectiva de los pobres con la necesidad de diálogo para evitar "un punto de no retorno".

En entrevista con EFE, el realizador considera que su filme provoca "una sensación general de confusión, una especie de desorientación", porque trata de abordar determinados temas sociales "muy complejos" desde la perspectiva del género cinematográfico, con su propio código y un lenguaje universalmente comprensible.

En opinión del director, esto desorienta a la gente, que espera "algún tipo de sermón, algún tipo de declaración" y, en este sentido, "Propriedade" ("Property"), que se proyecta dentro de la sección Panorama, "no quiere encontrar solución a ninguna cuestión", sino simplemente suscitar el debate.

Desde que Teresa experimenta el trauma de ser tomada como rehén, vive recluida en su casa en la ciudad.

Su marido, Roberto, logra convencerla para abandonar esas cuatro paredes y pasar un tiempo en la finca familiar.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Para llegar hasta allí, y con el fin de que Teresa se sienta segura, Roberto compra un coche blindado de última generación.

No obstante, al llegar a la finca, los trabajadores toman la mansión a punto de pistola tras enterarse de que tras años de explotación van a ser despedidos.

Mientras Roberto es tomado como rehén, Teresa consigue escapar y encerrarse en el coche blindado en el que, al no saberlo arrancar, queda atrapada.

A medida que se suceden los acontecimientos, menguan las perspectivas de una salida negociada de la situación.

Teresa se refugia en el blindado como lo hace la clase alta en su zona de confort al encerrarse en su burbuja, sin una visión clara del entorno ni de la historia y sin tomar parte de los acontecimientos, señala el cineasta.

"Tienden a mirar el entorno inmediato, un mundo que pueden fabricar, del que pueden tomar el control, pero se alienan tanto del resto del mundo" que pueden acabar aplastados por esa enajenación, agrega.

No solo en Brasil, sino en el resto del mundo, se lidia con problemas similares y vemos a los demás, con los que podríamos conversar, "como enemigos, como obstáculos para nuestra prosperidad", señala el director, que teme que estemos llegando a una "especie de colapso".

Y es ahí donde 'Propriedade' golpea duro, porque muestra cómo podríamos tocar fondo", llegar a "un punto de no retorno", si no paramos, nos relajamos y empezamos a tratar con los demás y con los problemas, afirma.

Según Bandeira, se puede empezar por mirar la historia, "clave" para entender el contexto actual y la interacción entre clases, y para llegar a una especie de termino medio.

Pero "la historia nos ha enseñado que en tiempos de crisis tendemos a ir hacia el abismo, y habrá destrucción, y habrá enfrentamientos, y desde los escombros de ese conflicto podemos ver la oportunidad de reconstruir las cosas de una manera más justa, de una manera más equilibrada", señala.

Después de cuatro años de "un gobierno muy tiránico", la elección de Luiz Inácio Lula da Silva supuso "tirar del freno de mano justo antes del abismo" y ahora es el momento de "hacer un nuevo cálculo de lo que realmente queremos para nuestro país y de cómo podemos hacer un cambio antes de pisar el acelerador de nuevo", dice.

Según Bandeira, Jair Bolsonaro "abrió una caja de Pandora", pero las cosas que salieron de ella han estado siendo alimentadas a lo largo de la historia y ahora es necesario "tener una visión clara de la ira, del resentimiento, de los prejuicios", porque no son algo nuevo y hay que lidiar con ello.

La elección de Lula no resuelve todas las cosas, pero "representa una puerta abierta para reconstruir el puente entre el gobierno y el pueblo", asegura.

Al mismo tiempo, la industria del cine tiene muchas esperanzas puestas en Lula, "mucho más comprensivo con las políticas culturales" y después de que los cineastas brasileños sufrieran un "ataque directo" y vieran dificultada aún más su situación por la pandemia.

Bandeira subraya que él sólo es un cineasta, aunque es consciente de que "las historias tiene poder".

"Pero tiendo a ver mi oficio como una mecha, no como una bomba", para suscitar el debate acerca de cómo replantear el camino hacia el futuro, también en lo que respecta a los enfrentamientos entre clases y a la "deuda histórica" con la población negra, con la población nativa, añade.