“Estamos viviendo un impacto sin precedentes, con costes humanos, sociales y económicos muy altos. Comparto la misma idea que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen: no podemos permitirnos retornar al statu quo precedente a esta crisis”, declaró Conte.
"Debemos también aprovechar para transformar la crisis en oportunidad, y eliminar todos los obstáculos que han frenado (al país) durante los últimos veinte años", agregó.
En esta reunión inaugurada por Conte, participan a distancia varias personalidades: además de Von der Leyen, Paolo Gentiloni, comisario europeo de Asuntos económicos, Charles Michel, presidente del Consejo Europeo y Kristalina Georgieva, directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Para Conte, los dirigentes europeos "deben demostrar que comprenden que se trata de defender intereses comunes". Urgió además a "invertir en la belleza de Italia" como parte del programa de reactivación.
Italia, azotada de lleno por la epidemia del coronavirus, prevé una caída de su PIB del 8,3% en 2020, según el escenario más optimista, pero algunos, más pesimistas, hablan de un retroceso de hasta el 14%.
Para estimular la economía de los países más afectados, la Comisión Europea propuso a fines de mayo un plan de reactivación de 750.000 millones de euros (840.000 millones de dólares), de ellos 500.000 millones (560.000 millones de dólares) en subvenciones no reembolsables y 250.000 millones (280.000 millones de dólares) en préstamos.
De esta suma, Italia debería percibir 172.000 millones de euros (194.000 millones de dólares).
