PARÍS (EFE). “Nuestro principal mensaje es que las vacunas no se pueden vender en línea”, sino que son solo los gobiernos los que las distribuyen, subrayó Rory Corcoran, subdirector de la lucha contra mercados ilícitos de la organización policial internacional.
A ese respecto, el secretario general de Interpol, Jürgen Stock, puso el acento en que “cualquiera que encargue una vacuna en línea en lugar de obtenerla por su proveedor nacional, estará comprando un producto falso”.
Corcoran explicó que se observa “una escalada” de fraudes con vacunas.
La organización tiene información sobre numerosas tentativas de estafa con vacunas falsas a diferentes organismos sanitarios, incluidas residencias de ancianos.
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Conforme se despliegan las vacunas, Interpol espera que esas prácticas ilegales se incrementen, sobre todo en países en desarrollo donde la gente recibe mensajes en línea en los que se asegura que se pueden comprar vacunas en la web.
Sitios web
Una tendencia emergente es la creación de sitios internet ilícitos que se presentan como organizaciones nacionales o internacionales que ofrecen pedidos anticipados de vacunas.
En algunos casos, proponen el pago con bitcoins.
Con frecuencia recurren a los logotipos de conocidos laboratorios farmacéuticos.
Corcoran afirmó que “los delincuentes no solo quieren vender vacunas, sino también sustraer informaciones personales”.
En las redes desmanteladas estiman que sus miembros consiguieron unos dos millones de euros, pero las investigaciones continúan para seguir la traza de las posibles ramificaciones de su actividad.
Interpol recuerda que la delincuencia en torno a la crisis sanitaria también se ha traducido en ataques contra los sistemas informáticos de hospitales, laboratorios o gobiernos locales a los que bloquearon el acceso a sus datos. En la mayor parte de los casos, se exigen rescates para conseguir el desbloqueo.
El gobierno de México decomisó la semana pasada un cargamento de supuestas vacunas Sputnik V con destino a Honduras.
El gobierno de Rusia aseguró que las dosis eran falsas.
El buscador Google bloqueó el pasado año más de 99 millones de anuncios que estaban relacionados con el covid-19, tras detectar que se trataba de tratamientos “milagrosos”, de mascarillas –en los tiempos de más escasez– e incluso dosis de vacunas falsas.
