Fallece el astronauta “solitario” del Apolo 11, Michael Collins

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Michael Collins.
Michael Collins.Archivo, ABC Color

MIAMI (EFE, AFP). El astronauta estadounidense Michael Collins, miembro del Apolo 11, la primera misión tripulada a la Luna, murió ayer a los 90 años, víctima de cáncer.

A Michael Collins se le conoció como “el hombre más solitario de la historia” por encargarse de la parte menos vistosa de la histórica misión Apolo 11: mantenerse en la nave mientras sus otros compañeros, Neil Armstrong y Buzz Aldrin, pisaban el suelo lunar.

Además, en ese momento, al orbitar la Luna en solitario, fue el ser humano más aislado de la humanidad en toda su historia.

Más tarde, incluso confesó “haber estado muy feliz de quedarse solo” durante 32 horas, y recalcó no sin humor “haber sido uno de los pocos estadounidenses que no siguió el alunizaje porque no había televisión a bordo”.

“Algunos lo llamaron ‘el hombre más solitario de la historia’: mientras sus colegas caminaron sobre la luna por primera vez, él estaba ayudando a nuestra nación a alcanzar un hito crucial” , subrayó la agencia espacial de EE.UU.

“Michael Collins vivió una vida al servicio a nuestro país”, reaccionó el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en un comunicado. “Puede que no haya recibido la misma gloria, pero fue un socio igualitario, recordando a nuestra nación la importancia de la colaboración al servicio de los grandes objetivos”.

Collins se mantuvo en el módulo Columbia, orbitando a unas 60 millas (96 kilómetros) sobre la luna.

El administrador de la NASA, Steve Jurczyk, resaltó que es indiscutible su legado “como uno de los líderes que dio los primeros pasos de Estados Unidos en el cosmos”.

“Su espíritu nos acompañará mientras nos aventuramos hacia horizontes más lejanos”, agregó Jurczyk, en momentos en que la agencia aeroespacial tiene la mirada puesta en Marte, el planeta rojo, y al que Collins apuntó como la siguiente fase de exploración.

“No quiero volver a la luna. Quiero ir a Marte. (John F.) Kennedy nos mostró el camino”, dijo Collins en 2019, durante los actos con motivo del 50º aniversario del que fue el primer viaje tripulado que alcanzó la superficie lunar, hito logrado el 20 de julio de 1969.

Este piloto de la Fuerza Aérea de EE.UU., nacido en Roma (Italia), mientras su padre ejercía una misión diplomática, hijo de una distinguida familia militar, se caracterizó por su personalidad tímida y sensata.

En su libro de memorias “Carrying the Fire” (“Llevando el Fuego”), de 1974, reconoció que previo a la hazaña estaba aterrorizado con la idea de tener que dejar a sus camaradas en superficie de la luna, si la misión de despegue del satélite fracasaba por algún motivo.

Contó que en sus 17 años como piloto nunca había sentido tal miedo, y sabía que si volvía a la Tierra sin Armstrong y Aldrin, sería “un hombre marcado de por vida”.

Pero la misión concluyó con éxito, los tres integrantes de la misión volvieron a Tierra tras alcanzar las aguas del Pacífico e hicieron una gira triunfal de tres semanas que concluyó con la entrega de la Medalla Presidencial de la Libertad, el honor civil más alto de la nación estadounidense.

Se retiró de la Fuerza Aérea en 1982, con el rango de general de división, y a lo largo de su vida publicó varios libros sobre la exploración espacial.