Esa distinción, según precisó el Elíseo en una nota, "encarna la solidez de la amistad franco-alemana" mantenida por Merkel "con los sucesivos jefes de Estado franceses desde su acceso a la cancillería en 2005".
La canciller recibió el homenaje en su visita de despedida oficial de Francia, que tuvo lugar en Beaune, en el corazón de la región vinícola de Borgoña, y a la que acudió acompañada de su esposo, Joachim Sauer.
El lugar fue elegido, según la Presidencia francesa, porque sus monumentos históricos y su cultura del vino "ilustran la riqueza del patrimonio francés".
Esta visita cierra años "fructíferos" de trabajo en los que la relación franco-alemana ha estado marcada entre otros hitos por la firma en 2019 del Tratado de Aquisgrán, que renovó su cooperación bilateral, o por el impulso del paquete europeo de recuperación, dotado con 750.000 millones de euros.
La agenda del día incluyó un recorrido por el centro de la ciudad junto con el jefe de Estado francés y su esposa, Brigitte Macron, una recepción en presencia de cargos locales y de antiguos de embajadores de Francia y Alemania, un recital del pianista francés Alexandre Kantorow y una cena de las dos parejas.
