Estos profesionales del transporte de mercancías habían decidido parar indefinidamente debido a los elevados precios del gasóleo, y reivindicaban también mejoras de las condiciones de trabajo.
La plataforma exigía negociar directamente con el Gobierno estas cuestiones, al no sentirse representada por el Comité Nacional de Transporte por Carretera (CNTC), que a finales de marzo consiguió una bonificación de 20 céntimos de euros por litro de combustible hasta el 30 de junio.
El líder de estos transportistas, Manuel Hernández, argumentó hoy que es el momento de "ser inteligente" y de "saber administrar la fuerza" para dar "el segundo golpe, que va a llegar".
"Tenemos que organizarnos aun más en las provincias y prepararnos para que, en un plazo corto de tiempo, podamos volver a actuar con más fuerza", explicó Hernández al centenar de asistentes a la asamblea que debía decidir si se mantenía la protesta.
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El paro "se convocó con unos objetivos, y hasta que no se consigan no se va a desconvocar nada", aseguró Hernández.
El paro había remitido considerablemente los últimos días, después de paralizar la distribución en algunos sectores y causar desabastecimiento de leche, pescado y otros alimentos, así como de artículos y componentes necesarios para la fabricación de ciertos productos.
Los supermercados calcularon unas pérdidas diarias de 130 millones de euros (más de 140 millones de dólares) por la falta de suministros.
