El Rijksmuseum expone colección de porcelana de la familia judía Oppenheimer

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La Haya, 28 abr (EFE).- El Rijksmuseum de Ámsterdam expone una de las colecciones de porcelana de Meissen más importantes del mundo, la que fue propiedad del matrimonio judío Margarethe y Franz Oppenheimer y es considerada una de las mejores piezas de la Europa del siglo XVIII, devuelta por el museo a los herederos de la familia en 2019.

La colección se exhibirá en la Galería de Honor, confirmó este jueves el Rijksmuseum.

La pinacoteca, que tenía estas piezas en su poder desde 1952, entregó la colección a los herederos de los Oppenheimer en 2019, siguiendo una recomendación del Comité de Restitución, que busca devolver a los descendientes judíos las piezas de arte que los propietarios originales perdieron por la persecución nazi en la Segunda Guerra Mundial.

“La restitución de estos objetos a los herederos de la familia Oppenheimer representa una contribución significativa a la provisión de reparación legal, mientras nos permite prestar atención a la historia personal de la pareja y la procedencia específica de su colección durante y después de la Segunda Guerra Mundial”, señaló Taco Dibbits, el director del Rijksmuseum, en un comunicado.

La porcelana de Meissen llegó en 1709 como la primera fabricada en Europa, y se elaboró en la Corte Real de Dresde bajo el patrocinio de Augusto II el Fuerte, Elector de Sajonia.

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La colección de los Oppenheimer comprendía casi exclusivamente objetos con la mejor decoración y la familia comenzó en 1902 a reunir sus piezas en su casa de Berlín, pero las presiones de la persecución del régimen nazi los obligaron en 1936 a huir a Austria, llevándose consigo la mayor parte de su colección de porcelana.

Antes de la anexión nazi de Austria, se marcharon hacia Estados Unidos, pero no sin antes vender gran parte de su colección a Fritz Mannheimer, un banquero judío-alemán basado en Ámsterdam, que coleccionaba arte decorativo europeo de las principales colecciones reales europeas de los siglos XVI al XVIII.

Pero cuando murió Mannheimer en 1939, fue declarado en quiebra, y el liquidador de su patrimonio recibió presiones para vender la colección a los nazis para pagar a sus acreedores.

Después de la guerra, la colección se recuperó y pasó a manos del Estado neerlandés, y en su mayoría formó parte de la colección de artes decorativas del Rijksmuseum desde 1952.

En 2016, los herederos de la familia Oppenheimer reclamaron los objetos.

El Comité de Restituciones concluyó que los Oppenheimer nunca habrían vendido su colección si no hubieran estado sujetos a la persecución nazi, por lo que instó a devolver las piezas a los herederos, lo que el Gobierno neerlandés aprobó en diciembre de 2019.

El Rijksmuseum recuperó finalmente las piezas el año pasado en una subasta en Estados Unidos.