La mayoría de los bienes distribuidos a las organizaciones locales ucranianas fueron tiendas familiares resistentes al frío y equipos médicos, con un valor estimado de 13,7 millones de francos suizos.
En otoño, Suiza envió equipos de extinción de incendios a los servicios de salvamento ucranianos y, de cara al invierno, llevó 70 generadores, 40 calentadores portátiles y bombas de agua al país.
En lo que va de año, ha entregado 60 toneladas de ropa a los reservistas del ejército ucraniano.
El ministerio confirmó a la prensa local que en las próximas semanas se producirán nuevas entregas.
Además, desde abril, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación ha proporcionado 4.765 toneladas de alimentos vitales (valorados en 5,7 millones de francos) a algunas de las provincias más golpeadas por la invasión rusa en la primera fase de la guerra.
Suiza ha donado aproximadamente 150 millones de francos suizos a distintas organizaciones internacionales que militan en favor de la causa ucraniana.
Por último, las instituciones suizas han duplicado sus presupuestos dedicados a la cooperación internacional, que ascendieron a 100 millones de francos, para poner en marcha iniciativas como la Conferencia de Lugano o la de París.
Adicionalmente, Suiza abonó 54 millones de francos al fondo de reconstrucción del Banco Mundial y 20 millones al fondo humanitario de las Naciones Unidas.
Una pequeña parte de esta financiación se destinó a Moldavia para paliar los efectos regionales del conflicto.
De acuerdo con las autoridades del país alpino, la contribución humanitaria de Suiza a Ucrania sólo puede compararse con el desembolso económico de ayuda que el país lleva a cabo en Siria desde el año 2011.
