Se trata de Taiz, capital de la provincia homónima suroccidental, que cuenta con más de 940.000 habitantes y está controlada por las fuerzas del Gobierno y asediada por los insurgentes hutíes pro iraníes desde el inicio de la guerra yemení hace ocho años.
HRW denunció, en un comunicado, que "los hutíes han convertido el agua en Taiz en un arma al bloquear su flujo hacia la ciudad, mientras que las fuerzas afiliadas al gobierno yemení han vendido anteriormente suministros públicos de agua a los residentes para su propio beneficio".
La ONG publicó un informe de 45 páginas sobre la situación en Taiz, titulado "La muerte es más misericordiosa que esta vida: Violaciones del derecho al agua por parte de los gobiernos hutíes y yemeníes en Taiz", que concluye que las partes en conflicto han creado en toda la zona "una situación desesperada".
En él, HRW pide que las partes tomen "medidas inmediatas en coordinación con los líderes comunitarios y la sociedad civil local, para permitir que la Corporación Local de Agua y Saneamiento de Taiz y las organizaciones no gubernamentales accedan, reparen y operen infraestructura hídrica en las líneas del frente del conflicto y en el territorio controlado por los hutíes".
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La guerra en Yemen comenzó en 2014 cuando los hutíes, respaldados por Irán, se alzaron en armas contra el Gobierno yemení internacionalmente reconocido y controlaron la capital, Saná, y amplias regiones del norte, centro y el oeste del país.
La intervención en el conflicto a partir de 2015 de una coalición militar árabe, liderada por Arabia Saudí, en apoyo al Gobierno, ha empeorado la situación en el país, que padece la peor catástrofe humanitaria en el planeta, según la ONU.
"Los residentes de Taiz han estado sufriendo durante los últimos ocho años, ya que las partes en el conflicto les han hecho casi imposible acceder a agua limpia y asequible”, dijo el investigador de HRW sobre Yemen y Baréin, Niku Jafarnia.
"El agua no debe utilizarse como arma de guerra, y los hutíes y el gobierno yemení deberían tomar medidas inmediatas para permitir que entre más agua en la red pública de agua", añadió.
La nota de HRW destaca que Yemen es uno de los países con mayor escasez de agua del mundo, y que según la ONU, más de 15,3 millones de yemeníes (más de la mitad de la población) no tienen acceso a agua suficiente, segura y aceptable para uso personal y doméstico, incluidos beber, cocinar y saneamiento.
