Taiwán reclama mayor “justicia transicional” en un nuevo aniversario del “incidente 228″

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La bandera de Taiwán es bajada a media asta en conmemoración el "Incidente 228" en el Memorial de Chiang Kai-shek, en Taipei, este miércoles.
La bandera de Taiwán es bajada a media asta en conmemoración el "Incidente 228" en el Memorial de Chiang Kai-shek, en Taipei, este miércoles.095459+0000 SAM YEH

Cientos de taiwaneses salieron este miércoles a las calles para reclamar una mayor “justicia transicional” en un nuevo aniversario del ‘incidente del 228’, como se conoce a la masacre de miles de civiles perpetrada por el régimen de Chiang Kai-shek a partir del 28 de febrero de 1947.

Organizaciones de derechos humanos, grupos de jóvenes y ciudadanos particulares se congregaron en las principales ciudades de la isla, entre ellas Taipéi, Hsinchu, Taichung, Tainan y Kaohsiung, para participar en actividades al aire libre y homenajear a los fallecidos, cuyo número exacto se desconoce.

“La justicia transicional no consiste en atacar a un partido político específico, sino que los gobiernos democráticos deben asumir la responsabilidad y enmendar las malas acciones de los países liderados por gobiernos autoritarios en el pasado”, manifestó la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, en un acto celebrado en la ciudad sureña de Chiayi.

El ‘incidente del 228’, tema tabú durante décadas en la isla, constituye hoy uno de los principales símbolos de la democracia y de los derechos humanos en Taiwán.

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Las raíces de la masacre se remontan a octubre de 1945, cuando los aliados cedieron el control de Taiwán a la China nacionalista de Chiang Kai-shek, entonces en plena guerra civil con los comunistas de Mao Zedong.

Tras varios conflictos entre los taiwaneses y los chinos procedentes del continente, la tensión se disparó el 27 de febrero de 1947: ese día, agentes de la Oficina del Monopolio del Tabaco mataron accidentalmente a un transeúnte durante una disputa con una vendedora de cigarrillos en Taipéi, lo que generó una enorme revuelta popular contra el gobierno del Kuomintang (KMT).

El entonces gobernador de la isla, el general Chen Yi, optó por enviar al Ejército para sofocar las protestas: a lo largo de varios meses, las tropas del KMT asesinaron a entre 10.000 y 20.000 isleños, incluyendo multitud de referentes civiles e intelectuales, según estimaciones de la Fundación Conmemorativa del 228.

Después de casi cuarenta años de silencio, el expresidente taiwanés Lee Teng-hui, del KMT, admitió el incidente y pidió disculpas en nombre del gobierno en 1995, al tiempo que declaró el 28 de febrero como un día festivo para recordar a las víctimas.

Un debate todavía vigente

Familiares de víctimas del "Incidente 228" participan de un acto de conmemoración, este miércoles en Taipei.
Familiares de víctimas del "Incidente 228" participan de un acto de conmemoración, este miércoles en Taipei.

Setenta y siete años después de la masacre, la sociedad taiwanesa aún arrastra los efectos del ‘incidente del 228’, especialmente en relación al legado de Chiang Kai-shek, cuyo salón memorial -cerrado este miércoles por el aniversario de la matanza- todavía es uno de los principales puntos turísticos de Taipéi.

De hecho, el alcalde de Taipéi, Chiang Wan-an -quien dice ser bisnieto de Chiang Kai-shek-, participó en los actos conmemorativos del 228 en medio de las protestas de un pequeño grupo de manifestantes, que trataron de interrumpir su discurso y fueron frenados por la policía.

“Los errores históricos no se pueden repetir. Como alcalde de Taipéi, me gustaría expresar mis más sinceras disculpas una vez más por el incidente del 228 de ese año”, aseveró Chiang, uno de los principales rostros del KMT actual, desde el parque 228 de Taipéi.

Una vez finalizado su discurso, la policía permitió el acceso de los manifestantes y del resto de la población al monumento principal del parque, en donde depositaron flores y presentaron sus respetos a los fallecidos.

Necesidad de “afrontar” el pasado

La presidenta taiwanesa, por su parte, aprovechó el aniversario del incidente para hacer balance de su Ejecutivo en materia de memoria histórica, destacando la elaboración de cuatro informes de investigación y la creación de diferentes mecanismos para impulsar la “justicia transicional” en Taiwán.

“Cuando podamos afrontar honestamente la verdad y escucharnos unos a otros, podremos coser las heridas y llevar a cabo una reconciliación real, de modo que la historia pasada ya no sea la causa de la división de Taiwán”, señaló Tsai, quien definió al incidente del 228 como “una cicatriz” en la historia de la isla.