La concentración de medios e inseguridad minan la libertad de prensa en África Occidental

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Dakar, 2 may (EFE).- La concentración de medios de comunicación en manos privadas cercanas al poder político, la fuerte dependencia de los ingresos publicitarios estatales y el deterioro de la seguridad están debilitando la libertad de prensa en África Occidental, donde destaca negativamente la región del Sahel, según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF) publicado este viernes en Dakar.

“El Sahel ya era el año pasado una zona donde se había impuesto un tratamiento informativo de tipo patriótico, y esta tendencia se ha confirmado en 2024”, declaró a EFE Camille Montagu, investigador de RSF en África subsahariana, durante la presentación del informe en la capital senegalesa.

“Este año, los periodistas burkineses, malienses, chadianos y nigerinos han sido quienes más han pagado el precio. Pienso especialmente en los seis periodistas reclutados por la fuerza por las autoridades de Burkina Faso (...). Para mí, esta es la mayor violación, el mayor atentado contra la libertad de prensa; es una situación única en el continente”, destacó Montagu.

La organización advirtió que África es la región del mundo donde más se ha deteriorado el indicador económico del periodismo: el 80 % de los países del continente han sufrido un retroceso en este ámbito.

En África Occidental, muchos medios están controlados por grupos cercanos al poder o por personalidades con ambiciones políticas, lo que compromete la independencia editorial de las redacciones.

El informe, que incluye una clasificación y evalúa la situación en 180 países, también subraya la falta de subvenciones públicas transparentes y sostenibles para el sector, lo que agrava su fragilidad estructural.

En países como Mauritania (puesto 50), estas ayudas son escasas y mal gestionadas, mientras que en Senegal (74) su distribución está siendo objeto de una reforma polémica.

El gremio periodístico senegalés, además, denuncia un endurecimiento del control fiscal y la suspensión de contratos publicitarios con el Estado, lo que afecta a la viabilidad de muchas redacciones.

Entre los países más afectados por la concentración mediática destacan Nigeria (122), Sierra Leona (56) y Camerún (131).

En Benín (92) y Togo (121), por su parte, los medios dependen en gran medida de la publicidad financiada con fondos estatales o grandes empresas privadas, lo que genera presiones, fomenta la autocensura y limita la capacidad crítica del periodismo.

RSF también alertó sobre el uso de decisiones judiciales y administrativas para desmantelar medios independientes en la región.

En Guinea-Conakri (103), por ejemplo, la retirada de licencias a Djoma TV y Espace FM supuso la pérdida de más de 700 empleos, mientras que en Malí (119), la suspensión durante seis meses del canal Joliba TV conllevó una drástica caída de ingresos que puso en jaque a su plantilla.

Además, la inseguridad creciente en países del Sahel plantea nuevas amenazas para los medios.

En Malí (puesto 119, tras bajar cinco posiciones) y Burkina Faso (105, con una caída de 19 peldaños), varios medios han sido suspendidos y numerosos periodistas se han visto forzados a desplazarse o incluso a exiliarse.

De igual modo, RSF observa en la región “un aumento de la propaganda” en dos vertientes.

“Por un lado, la propaganda institucional, que se difunde a través de medios públicos que, sin mayor problema, se han convertido en medios estatales. Y por otro lado, la propaganda rusa, que también ha cobrado peso, especialmente el año pasado”, destacó Montagu.

A pesar de este panorama, algunos países muestran señales positivas, como Cabo Verde, que se mantiene como un referente en libertad de prensa, ocupando el puesto 30, por delante de muchas democracias consolidadas fuera de África.