Aunque su partido no pertenezca al grupo de los Patriotas, Meloni quiso sumarse a los mensajes de apoyo a la ultraderecha española, con un discurso telemático en contra de la inmigración irregular y contrario a que las instituciones europeas "decidan sobre todo".
Después de acordarse de Charlie Kirk, el activista ultra asesinado en EE.UU. el miércoles, la primera ministra italiana aseguró que no caerán en la trampa "de aquellos que quieren arrastrar a nuestras naciones a una espiral de violencia".
También manifestó la necesidad de seguir enviando ayuda a Ucrania "para asegurar una paz duradera" y de llegar al cese de los ataques en Gaza y liberar a los rehenes en manos del grupo palestino Hamás.
El primer ministro húngaro dirigió sus críticas a "la sede imperial de Bruselas" porque no temen a "arriesgarse a una guerra y endeudar a nuestras naciones".
"Nosotros los patriotas somos más numerosos, estamos más organizados y somos cada vez más poderosos", dijo en un vídeo Orbán, que señaló que "queda trabajo por hacer" ya que "los globalistas de Bruselas utilizan medios cada vez más duros para decirnos cómo vivir".
Uno de los discursos más duros fue el del líder de Chega, el partido portugués de ultraderecha, André Ventura, que sí estuvo presente en el acto en Madrid.
Ventura atacó al presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, al que aseguró enviaría a la cárcel si fuese primer ministro en el país vecino.
"Esto que pasa en España es una mafia dentro del Gobierno", expresó mientras los miles de asistentes que llenaron el Palacio de Vistalegre y coreaban "¡Pedro Sánchez, hijo de puta!".
El líder de Vox, Santiago Abascal, empleó su media hora de intervención para clamar contra “el Califato de Bruselas” y “la invasión de dos millones y medio de extranjeros”, y criticar a Sanchez.
También intervino desde la capital española el líder del partido de extrema derecha flamenco Vlaams Belang, Tom Van Grieken, que manifestó que "España pertenece a los españoles" y no a una élite política, a los medios de izquierdas o a los burócratas de Bruselas.
"La gente se está dando cuenta de que hay un futuro mejor en el que nuestras naciones no van a ser eliminadas y no van a ser reemplazados", señaló el político belga, que criticó que los partidos de izquierdas y la UE buscan decirle a la población "cómo vivir".
En este sentido, el ultraderechista exprimer ministro checo Andrej Babis, que dijo en una intervención telemática no haber podido asistir presencialmente al encuentro porque está haciendo campaña electoral, manifestó que "los patriotas sabemos que debemos reconquistar nuestras tradiciones".
El líder de la ultraderecha austriaca (FPO), Herbert Kickl aseguró en un mensaje en vídeo que el acto organizado por Vox en Madrid es "una señal muy poderosa y necesaria de que la reconquista patriótica empieza ahora".
"Nuestras fronteras están abiertas como las puertas de un granero", dijo, en alusión a la UE.
En este sentido, la líder de la ultraderecha griega, Afroditi Latinopoulou, presente en el acto, pidió cerrar las fronteras y que el islam esté fuera de la "Europa cristiana".
