"Tenemos un sospechoso que creemos que conocía a Gus -el niño desaparecido-", afirmó hoy el detective Darren Fielke, a cargo de la unidad de Delitos Graves de la Policía del Sur de Australia, durante una rueda de prensa recogida por la cadena pública ABC.
El pequeño fue visto por última vez la tarde del 27 de septiembre mientras jugaba en la arena de su casa familiar, situada a unos 40 kilómetros al sur de la localidad de Yunta, a 300 kilómetros de Adelaide (sur).
Fielke explicó hoy que se han identificado "una serie de inconsistencias y discrepancias en lo que respecta a las líneas de tiempo y a la versión de los hechos" y que se sospecha de una persona que vive en la propiedad, si bien al principio de la investigación se descartó la implicación de terceras personas por el difícil acceso a la zona.
El detective señaló que los padres del niño no están siendo investigados.
El rastro de Gus se perdió a finales de septiembre en el vasto interior árido y semidesértico de Australia, una de las regiones más inhóspitas y despobladas del planeta, conocida popularmente como 'outback'.
La última pista del menor se remonta al 30 de septiembre, cuando un rastreador aborigen encontró una huella con un dibujo "muy similar" al calzado que llevaba el niño. El superintendente Mark Syrus, a cargo de la operación, advirtió entonces que la marca podría haber sido dejada en días anteriores.
Las autoridades han llevado a cabo varios registros en la vivienda familiar, y Fielke indicó hoy que en el realizado entre el 14 y el 15 de enero se incautaron un vehículo, una motocicleta y dispositivos electrónicos, sujetos a pruebas forenses.
