Guterres advirtió en un comunicado de que "la situación pone en riesgo la paz y la seguridad internacionales", pidió "una desescalada urgente" y dijo que, de no producirse, "existe el riesgo de un conflicto regional más amplio con graves consecuencias para la población civil y la estabilidad en Oriente Medio".
El jefe de la ONU recordó además que "todos los Estados miembros están obligados a respetar el derecho internacional y la Carta de la organización", que "prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier país".
Asimismo, instó a todas las partes a "volver de inmediato a la vía diplomática" y subrayó que "no existe alternativa viable a la solución pacífica de las controversias internacionales conforme al derecho internacional y a la Carta de Naciones Unidas".
Guterres reiteró que el respeto a la Carta constituye la base para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y advirtió de que una mayor escalada podría tener consecuencias graves para toda la región.
