El avión Hércules, que transportaba dinero destinado al Banco Central de Bolivia, se salió de la pista tras aterrizar desde la ciudad de Santa Cruz y avanzó casi un kilómetro fuera del aeropuerto. El hecho provocó escenas de caos, con personas intentando recoger billetes dispersos y 51 detenidos, mientras el Gobierno declaró tres días de duelo nacional.
La primera investigación está a cargo de una junta militar de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), que ya recibió la caja negra de la aeronave para su análisis. Además, el ministro explicó que también intervendrán la compañía aseguradora y el fabricante del avión.
"Cuando menos dos investigaciones más vendrán, la de la compañía de seguros y la del fabricante de la aeronave", explicó Salinas en una conferencia de prensa en la ciudad de Santa Cruz.
Advirtió que cualquier investigación que se realice "demorará" entre tres y seis meses, debido a que la caja negra del avión "no puede ser abierta en Bolivia y no existen los laboratorios para hacer el análisis correspondiente".
Asimismo, subrayó que la junta de investigación de la FAB es la máxima autoridad en este caso y pidió esperar sus conclusiones para evitar especulaciones sobre las causas del siniestro.
También informó que el Gobierno ya se puso en contacto con los familiares de las 22 víctimas mortales y de los 37 heridos, así como con los propietarios de los 15 vehículos dañados, para coordinar los trámites con la aseguradora y cubrir los gastos correspondientes.
Las autoridades confirmaron que las 51 personas detenidas enfrentan cargos por presunta asociación delictuosa y daños a bienes del Estado, en relación con los desórdenes registrados tras el accidente.
Debido a que la aeronave transportaba una importante suma de dinero destinada al Banco Central de Bolivia, numerosos billetes quedaron esparcidos en las inmediaciones del aeropuerto, varias personas intentaron recoger el dinero, lo que obligó a la intervención de bomberos y la policía para dispersar a la multitud y asegurar la zona.
