Un centenar de israelíes, entre ellos familias judías ultraortodoxas, saltaban y bailaban al ritmo de la música entre las plazas y las columnas del subterráneo, en un ambiente de euforia en medio de la guerra que sacude Oriente Medio y que mantiene congelada la vida en Israel con alarmas antiaéreas y misiles cada poco tiempo.
En el centro comercial de Tel Aviv, un grupo de niños juega: dos de ellos disfrazados de militares y una de enfermera de los servicios de emergencias israelíes, el Magen David Adom, que estos días va informando de los heridos y muertos causados por los proyectiles iraníes.
Celebran una festividad en la que encuentran un paralelismo con lo que está ocurriendo ahora con los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, que han dado comienzo a una guerra de final incierto.
Se trata de Purim, fiesta que conmemora la salvación del pueblo judío en el antiguo Imperio Persa (actual Irán) frente a un decreto de exterminio promovido por Amán, alto funcionario del rey persa Asuero.
Según la historia, la reina judía Ester y su primo Mardoqueo lograron frustrar el plan, un giro que da nombre a la celebración, ya que "pur" significa "suerte" en persa antiguo.
"Fuimos perseguidos en Persia hace miles de años y, por milagro, nos salvamos. Estamos viendo lo mismo ahora con la caída del régimen iraní", dice a EFE Esther, de 25 años, disfrazada de pirata.
Esta israelí asegura que no tiene miedo de los misiles e invita a celebrar. "Estamos presenciando la historia y vamos a salir victoriosos", exclama, un sentimiento de apoyo a la ofensiva en Irán que comparte buena parte de la población israelí.
Esther añade que, aunque no le alegra la guerra porque "no es bueno que nadie muera", la caída del régimen iraní es "importante y crucial".
"¡La historia se repite!", exclama a EFE Leah, de 28 años, que duerme en el aparcamiento y ha decidido sumarse a la fiesta. "Es muy oportuno celebrar aquí en Israel. Y la resiliencia del pueblo judío es muy fuerte", añade.
Vestido de león, luciendo un post-it con la frase "El rugido del león" -el nombre dado por Israel a la ofensiva a Irán- pegada en el disfraz, otro participante llamado precisamente León explica que en el aparcamiento se siente a salvo y espera "pasar un buen rato".
"Me enorgullece que defendamos el mundo libre para que todos sean libres donde quieran en este mundo", afirma.
