El Rockwell B-1 Lancer, un avión estratégico supersónico que puede transportar hasta 24 misiles de crucero, aterrizó anoche en la base RAF Fairford, en el condado de Gloucestershire (suroeste inglés), una de las dos que Londres puso a disposición de EE.UU., junto a la de Diego García en el océano Índico.
Apodado 'Bone', el aparato mide 44,5 metros de longitud, pesa unas 86 toneladas y puede alcanzar velocidades superiores a 1.448 km/h, lo que lo convierte en el bombardero más rápido de la fuerza aérea estadounidense, indican los medios.
Está equipado con sistemas avanzados de radar y GPS para localizar objetivos, además de equipos de guerra electrónica como interferidores, alertas de radar y sistemas de señuelos para protegerse de las defensas enemigas.
Aunque el Reino Unido no participa formalmente en los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán iniciados el pasado sábado, el primer ministro británico, Keir Starmer, autorizó el 1 de marzo el uso de bases de la Real Fuerza Aérea (RAF) para destruir en origen misiles iraníes dirigidos a países donde hubiera intereses y ciudadanos británicos.
En una conversación telefónica anoche, Starmer reiteró al príncipe heredero Mohamed bin Salman de Arabia Saudí que podía contar con el apoyo del Reino Unido para su defensa "si fuera necesario".
Paralelamente, el Gobierno británico enviará próximamente helicópteros Wildcat con capacidad antidrones y el destructor HMS Dragon para proteger sus dos bases militares en Chipre, después de que la de Akrotiri fuera atacada en la madrugada del pasado lunes por un dron tipo Shahed que posteriormente se confirmó que no había sido lanzado desde Irán.
