"Las EPS (...) todas las que estén en quiebra, se liquidan, dentro o fuera, ya no tenemos alternativas, el Congreso no aprobó la reforma (...) Esa reforma se presentará de nuevo el 20 de julio (cuando asuma el nuevo Congreso, elegido el pasado 8 de marzo en las elecciones legislativas)", expresó Petro durante un consejo de ministros.
El sistema de salud colombiano atraviesa una crisis estructural denunciada por pacientes, organizaciones médicas y observadores sociales, caracterizada por la escasez de medicamentos esenciales, interrupciones en tratamientos y crecientes barreras de acceso para los afiliados.
Denuncias recogidas recientemente por EFE muestran a familiares de pacientes con enfermedades de alto costo que, aun con órdenes médicas autorizadas, no consiguen los medicamentos necesarios ante la falta de suministros por parte de las EPS, especialmente de la mayor del país, Nueva EPS, intervenida por el Gobierno por problemas financieros y administrativos.
La Defensoría del Pueblo y otros entes han documentado que las quejas por falta de entrega de medicamentos, demoras en atención especializada y otros servicios han aumentado de manera sostenida en los últimos años, reflejando un "deterioro profundo" de la atención.
La reforma a la salud, entre tanto, fue archivada por segunda vez en la Comisión Séptima del Senado en diciembre pasado, tras permanecer cerca de seis meses en trámite.
Con este proyecto, el Gobierno plantaba transformar las EPS en gestoras de salud y vida, con funciones administrativas como la asignación de citas, la entrega de medicamentos y la garantía de la calidad y continuidad del servicio, entre otras.
Igualmente, proponía que la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres) asumiera la responsabilidad de realizar los pagos directos a los prestadores de servicios médicos, desde hospitales hasta proveedores de tecnologías en salud.
