En su reunión semanal, el Ejecutivo helvético indicó que aunque está comprometido a un mundo sin armas nucleares, su adhesión al tratado no contribuiría a ese objetivo y, por el contrario, podría ser perjudicial para la seguridad nacional.
"Los principales socios de Suiza en materia de política de seguridad rechazan este tratado", recordó en un comunicado el Gobierno, señalando que en Europa sólo son por ahora Estados parte Austria, Irlanda, Malta, San Marino y el Vaticano.
Tampoco los Estados poseedores de armas nucleares ni sus aliados militares se han adherido a este tratado, en vigor desde 2021 y por ahora firmado o ratificado por un centenar de países, en su mayoría en África, Latinoamérica o el sureste asiático.
El Gobierno suizo argumentó además que ya trabaja en favor del desarme en el marco del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, del que si es Estado parte.
El Ejecutivo emitió esta toma de posición tras recibir en diciembre las más de 100.000 firmas necesarias por toda iniciativa popular en Suiza para ser considerada por el sistema federal.
Tras la opinión gubernamental la iniciativa pasará al Parlamento, y si éste también lo rechaza podría convocarse un referéndum, en un país donde este proceso es muy habitual, ya que se convocan varias consultas populares unas cuatro veces al año.
