Tras la escueta reacción en mayo, el volumen de ventas de los comerciantes acumuló un retroceso del 0,2 % en el trimestre concluido en mayo, luego de haber permanecido estancado en el trimestre finalizado en abril, según los datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).
Las ventas de mayo, además, bajaron un 0,4 % en volumen en comparación con el mismo mes del año pasado.
Según el organismo, ante el mal resultado de los dos últimos meses, las ventas tan solo acumularon un crecimiento del 1,7 % en los primeros cinco meses de 2026 y del 1,4 % en los últimos doce meses hasta mayo.
De las ocho categorías de comercio minorista analizadas, cinco registraron crecimiento de las ventas en mayo en comparación con abril y otras tres encajaron caídas.
El sector con mejor resultado fue el de libros, periódicos y revistas, cuyas ventas aumentaron un 15,2 %, seguido por los de textiles, confecciones y calzados (+3,1 %), muebles y electrodomésticos (+2,7 %), artículos farmacéuticos (+1,4 %) y combustibles y lubrificantes (+1,1 %).
De los sectores que registraron reducción de ventas, el de material para oficina e informática tuvo un retroceso del 1,7 %; y el de supermercados y alimentos, del 1,5 %.
Según el IBGE, las ventas de los comerciantes brasileños llegaron a niveles récord en el primer trimestre gracias a las medidas de estímulo al consumo adoptadas por el Gobierno, en un año en que el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, intentará su reelección, pero retrocedieron en abril y se estancaron en mayo.
Los economista atribuyen ese resultado negativo a las altas tasas de intereses aún vigentes en el país, pese a que el Banco Central viene reduciendo gradual la tasa referencial, que ubicó en el 14,25 % anual el mes pasado.
El elevado nivel de los tipos, entre los mayores del mundo en términos reales, también es considerado como el responsable por la actual desaceleración de la economía brasileña.
Los economistas prevén para 2026 un nuevo frenazo, con el PIB creciendo tan solo un 1,9 %.
