En un comunicado en X, la OCI, que agrupa a 57 países miembros musulmanes, apuntó que, de producirse este movimiento, "perjudicará las relaciones e intereses comunes entre Colombia y los Estados miembros" de la organización.
Enfatizó en su nota el rechazo a esta "medida ilegal", al considerarla una "flagrante violación de las resoluciones de las Naciones Unidas, en particular las 476 y 478 del Consejo de Seguridad, que afirman que toda medida israelí destinada a alterar el carácter de la ciudad de Jerusalén o su estatus jurídico y demográfico es nula y sin efecto".
Por último, exhortó al Gobierno colombiano "a revertir esta decisión ilegal, a apoyar los esfuerzos internacionales encaminados a lograr la paz sobre la base de la solución de dos Estados y a cumplir con sus responsabilidades en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones pertinentes de la ONU".
El presidente electo de Colombia, el derechista Abelardo de la Espriella, confirmó este jueves que tras asumir el cargo, el próximo 7 de agosto, restablecerá "la alianza histórica con Israel", lo que incluye el traslado de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén, como anticipó la víspera el ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa'ar.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, rompió relaciones diplomáticas con Israel el 1 de mayo de 2024 en rechazo a la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza tras los ataques perpetrados por el grupo islamista palestino Hamás contra territorio israelí el 7 de octubre de 2023, en los que murieron 1.200 personas y otras 251 fueron secuestradas y trasladadas al enclave.
Hasta la ruptura de relaciones, Israel había sido un gran aliado de Colombia especialmente en los campos de la seguridad y la tecnología, así como un importante proveedor de armas del país, al que a su vez compraba ingentes cantidades de carbón, exportaciones que Petro también suspendió.
