La propuesta, avanzada la semana pasada por la primera ministra, Sanae Takaichi, y que aún debe ser aprobada en el Parlamento, incluye además subsidios para los hogares de ingresos bajos y medios con el fin de situar la tasa efectiva en el 0 %, según detalla la cadena de televisión pública NHK.
Según el Gobierno, la medida se financiará sin la emisión de nuevos bonos, y las autoridades buscarán la forma de asignar los fondos necesarios durante la elaboración de los presupuestos para el ejercicio fiscal de 2027, que comenzará en abril del año que viene.
Una vez finalizado el plazo de dos años, en abril de 2029, el Gobierno tiene previsto introducir un sistema de beneficios ligados a los ingresos para mitigar el impacto del alza de precios en los hogares.
Durante la campaña electoral de los comicios anticipados de febrero, en los que la coalición gobernante encabezada por Takaichi obtuvo una arrolladora victoria, la primera ministra propuso suprimir durante dos años el IVA a los alimentos.
La inflación del país asiático se situó durante 2025 en torno al 3 %, mientras que en los últimos meses se ha moderado y en junio alcanzó un 1,6 % a pesar del encarecimiento de los precios de la energía por la crisis en Oriente Medio.
Esa caída ha sido posible por los efectos de la abolición de impuestos a la gasolina y el diésel para mitigar los efectos en los hogares del alza de precios, que el Banco de Japón (BoJ) ha intentado controlar subiendo al 1 % los tipos de interés de referencia a corto plazo en su reunión de junio.
La rebaja de impuestos al consumo de alimentos y bebidas, unida a los ambiciosos planes de gasto de Takaichi y la fuerte depreciación del yen frente al dólar, ha generado preocupación por la salud fiscal del país asiático, el más endeudado entre las grandes economías.
