La recuperación estuvo a cargo de la Primera Fiscalía Penal Supraprovincial Especializada en Derechos Humanos y contra el Terrorismo de Puno, una región fronteriza con Bolivia, donde se encontró restos óseos y prendas de vestir correspondientes a los desaparecidos, que al parecer fueron victimados por agrupaciones subversivas.
El Ministerio Público indicó que las investigaciones, que dirige el fiscal provincial Hugo Javier Vizcarra, determinaron que una de las víctimas, identificada como Francisco Huayta, falleció en 1994 durante un ataque del grupo subversivo Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) en la comunidad rural de Huarahuarani.
Además, se encontraron y exhumaron los restos de Estanislao Sucapuca, quien desapareció en 1990 en el sector Ccochahuma, en el centro poblado de Alta Gracia, tras presuntamente ser secuestrado por una agrupación subversiva "por determinar".
Las diligencias se realizaron en el distrito de San José, para el caso de Huayta; y en Asillo, para el de Sucapuca, con la participación del perito arqueólogo Miguel Ángel López, integrante del Equipo Forense Especializado (EFE), además de familiares de las víctimas.
La Fiscalía remarcó que estos hallazgos "son de especial relevancia en el contexto del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se conmemora cada 30 de agosto".
"Asimismo, estas diligencias permiten a los deudos de las personas desaparecidas acceder al derecho de conocer el paradero y destino final de sus seres queridos, concluyó.
La Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional (CVR) concluyó en su informe final de 2003 que Sendero Luminoso fue el causante de la mayor parte de los 69.000 víctimas que dejó el conflicto armado interno que desató contra el Estado peruano desde 1980, en una época en la que también insurgió el marxista MRTA.
