Según la publicación alemana, en base a fuentes de seguridad de Alemania e internacionales, Vadim S., de 24 años, había llamado la atención de las autoridades polacas cuando éstas investigaban indicios sobre planes de envío de paquetes con artefactos explosivos a Ucrania.
La vigilancia del teléfono inteligente del sospechoso permitió determinar que viajó el 1 de octubre del año pasado en autobús desde Polonia, donde residía últimamente, hasta la capital alemana, y se dirigió a una carretera de circunvalación en el este de Berlín, donde recogió dos pequeños paquetes con pistolas, que ocultó después en un escondite subterráneo en un bosque a las afueras de la ciudad.
Pocas horas más tarde, supuestamente regresó a Polonia en autobús.
Gracias a las coordenadas interceptadas por sus colegas polacos, las autoridades de seguridad alemanas pudieron localizar el alijo subterráneo con dos armas cortas, entre ellas una réplica de una pistola Makarov, junto con munición.
El depósito de armas, que fueron modificadas en secreto por especialistas de la policía para hacerlas inutilizables, fue vigilado durante meses, pero nadie acudió al lugar para recogerlas, posiblemente porque Vadim S. ya había sido detenido a mediados de octubre en Rumanía junto a un cómplice, también ucraniano, bajo sospecha de haber entregado paquetes con artefactos explosivos en una oficina del servicio de mensajería ucraniano Nova Post en Bucarest.
Según los servicios secretos rumanos del Interior, los dos jóvenes, que se encuentran en prisión preventiva, forman parte de una "red muy ramificada de saboteadores" que tiene como objetivo países europeos y que está controlada por los servicios secretos rusos.
El ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, calificó hace unos días al sospechoso de "agente de bajo nivel" o "de usar y tirar", un método muy utilizado por Rusia desde la expulsión de sus agentes habituales de la mayoría de los países de la Unión Europea (UE).
El Fiscal General alemán abrió una investigación contra el detenido por "actividades de espionaje y preparación de un delito grave que pone en peligro la seguridad del Estado", precisó el ministro, quien no mencionó la palabra "Rusia", pero sí inscribió este hallazgo dentro de las "amenazas híbridas".
