La ministra belga de Justicia, Annelies Verlinden, anunció este miércoles ante el Parlamento que la unidad denominada "High Value Target" (objetivo de alto valor) contará "a partir de la próxima semana" con inhibidores destinados a perturbar las comunicaciones de los teléfonos móviles utilizados de forma clandestina por los reclusos.
La medida responde a una petición formulada desde hace aproximadamente un año y medio por el fiscal del Rey de Bruselas, Julien Moinil, que la semana pasada volvió a denunciar que algunos narcotraficantes continúan organizando sus redes e incluso ordenando asesinatos desde prisión.
Moinil puso como ejemplo un homicidio cometido el pasado 18 de julio en el barrio bruselense de Molenbeek, cuya orden habría partido, según las conclusiones del juez de instrucción citadas por el fiscal, de un detenido de la cárcel de Haren.
La víctima murió tras recibir cuatro disparos por la espalda y el supuesto autor intelectual del crimen ya había sido condenado anteriormente por tentativa de asesinato, según Moinil.
El uso de inhibidores plantea, sin embargo, dificultades técnicas, ya que la interferencia de las señales debe limitarse a las zonas deseadas para evitar problemas en las comunicaciones del personal penitenciario o de personas que se encuentren en los alrededores de la cárcel, indicó el diario Le Soir.
Las autoridades belgas ya utilizan inhibidores de forma selectiva en las prisiones y han acelerado además la adquisición de sistemas para combatir las comunicaciones ilegales.
La introducción ahora de los inhibidores en Haren forma parte de una batería más amplia de medidas con las que el Gobierno belga pretende responder al aumento de la violencia relacionada con el narcotráfico, especialmente en Bruselas.
El ministro del Interior, Bernard Quintin, calificó este miércoles la lucha contra el tráfico de drogas de "urgencia nacional" y reclamó una movilización de los distintos niveles de la administración similar a la desplegada contra el terrorismo.
El Gobierno estudia también reforzar la participación de los militares en la lucha contra el narcotráfico, incluida su presencia en zonas identificadas como focos de tráfico de drogas.
La presión sobre el Ejecutivo se ha intensificado después de una nueva sucesión de tiroteos en la capital belga.
El fiscal del Rey contabilizó la semana pasada 69 tiroteos en Bruselas desde principios de 2026 y reclamó más medios para la policía y la justicia, además de una mayor seguridad en las prisiones.
