El servicio religioso comenzó a las 13.00 hora local (11.00 GMT) en la conocida históricamente como Catedral de Nuestro Salvador, donde el propio Harald V había celebrado su matrimonio con la reina Sonia.
Durante la entrada del féretro en el templo, el coro interpretó el himno 'No stig vår song', compuesto con ocasión del septuagésimo cumpleaños de los monarcas noruegos.
Tras el minuto de silencio observado en toda Noruega -precedido y finalizado por tres repiques de campana-, la ceremonia propiamente dicha comenzó con 'Eg veit i himmerik ei borg' ('Conozco un castillo en el cielo'), habitual en los funerales y que también fue usado en el de Olav V en 1991.
En primera fila estaban sentados el rey Haakon VIII, la reina Mette-Marit y sus dos hijos, la princesa heredera, Ingrid Alexandra, y Sverre Magnus, la reina Sonia y la princesa Marta Luisa, hermana mayor del nuevo monarca.
Otros miembros de la familia incluían a las tres hijas de ésta última (Leah Isadora, Maud Angelica, Emma Tallulah) y su marido, Durek Verret, y a Marius Borg Høiby, el hijo de Mette-Marit fruto de una relación anterior a su matrimonio con Haakon, que se halla en arresto domiciliario mientras se resuelve un recurso a su condena a cuatro años de prisión por dos violaciones y otros delitos.
La reina Sonia colocó una rosa roja sobre el ataúd de Harald V, con el que iba a celebrar 58 años de casados al día siguiente del fallecimiento del monarca a los 89 años el pasado 28 de agosto. "Gracias por una buena vida", rezaba la cinta de la corona.
En otra corona del nuevo rey, de Mette-Marid, Ingrid Alexandra, Sverre Magnus, así como de Marius Borg Høiby, se leía "Gracias".
El rey Haakon VIII presenció la ceremonia con ojos vidriosos y su hija se secó las lágrimas con un pañuelo, al tiempo consoló a su hermano poniéndole la mano encima del hombro.
Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, estaban sentados en la segunda fila a la izquierda del féretro, mientras que la reina Sofía estaba ubicada en asientos junto a la princesa Victoria de Suecia y su marido, Daniel, y con Guillermo de Inglaterra,
Otros representantes de la realeza incluían a los monarcas Carlos XVI Gustavo y Silvia de Suecia, Federico X y Mary de Dinamarca y Felipe y Matilde de Bélgica.
El presidente del Parlamento noruego, Masud Gharahkhani, destacó en un panegírico la cercanía a sus súbditos del rey, al que no le "daba miedo encontrarse con la gente llevando botas de agua", porque siempre era "él mismo".
En su intervención, el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, resaltó también la proximidad de Harald V y que había dado "todo" por su país.
"Una era ha terminado, otra empieza. La monarquía noruega está profundamente apoyada y arraigada en la Constitución y la democracia. En nombre del pueblo noruego, digo: Gracias por todo. Y al rey Haakon VIII: ¡viva el rey!", dijo.
Durante el servicio, oficiado por el líder de la Iglesia Nacional Luterana, Olav Fykse Tweit, acompañado entre otros por la obispa de Oslo, Sunniva Gylver, y de marcado carácter inclusivo, se interpretaron también otras piezas musicales como el himno 'Abide with me' ('Quédate conmigo'), que simboliza el vínculo del monarca con Estados Unidos, donde Harald V pasó parte de su infancia.
Representantes de diferentes religiones encendieron por su parte velas en recuerdo del querido monarca.
Durante el oficio también se leyeron fragmentos del Evangelio en lengua sami, hablada en Laponia, así como la famosa epístola de San Pablo a los corintios, que concluye que el amor es la más importante de las tres virtudes teologales.
Enlazando con este tema, el primado de la Iglesia noruega, Olav Fykse Tweit, destacó en su sermón que el amor persiste más allá de la muerte y citó el ejemplo del amor entre el pueblo noruego y Harald V.
Tras la ceremonia, está previsto que el féretro sea trasladado en procesión a la capilla de la fortaleza de Akershus, donde se celebrará un acto privado para la familia más próxima, y el ataúd con los restos del monarca será colocado en un sarcófago en la cripta real.
