Pekín reivindica la "reunificación" como una cuestión "obligatoria" para los taiwaneses

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Pekín, 9 sep (EFE).- China afirmó este miércoles que la "reunificación" es para los taiwaneses una cuestión "obligatoria" y no "opcional", al celebrar que sectores de la isla hayan comenzado a debatir las condiciones y la viabilidad de la fórmula de 'un país, dos sistemas' propuesta por Pekín.

"La 'reunificación' nacional es una tendencia histórica imparable y, para los compatriotas de Taiwán, no es una cuestión opcional, sino obligatoria", declaró Chen Binhua, portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado (Ejecutivo chino), en una rueda de prensa.

Chen se pronunció así al ser preguntado por una serie de tres artículos publicados por Lee Chih-Tzer, profesor asociado de la Universidad Nacional de Educación de Changhua (Taiwán), sobre la posible aplicación en la isla de la fórmula de 'un país, dos sistemas', que rige temporalmente la autonomía parcial de Hong Kong y Macao.

Los textos, que han generado debate a ambos lados del Estrecho, no plantean una adhesión sin condiciones al modelo de Pekín, sino que analizan su viabilidad y reclaman "compromisos creíbles" de ambas partes.

Entre ellos figuran garantías de China para preservar la autonomía, las instituciones democráticas y el modo de vida de Taiwán, teniendo en cuenta la desconfianza generada por la evolución de Hong Kong, así como compromisos de la isla en materia de seguridad y frente a una eventual injerencia militar extranjera.

Chen celebró que taiwaneses estén comenzando a conocer y discutir el contenido concreto de un eventual "plan Taiwán" y afirmó que es normal que durante ese proceso surjan diferencias y debates.

El portavoz aseguró además que la aplicación concreta de 'un país, dos sistemas' tendría en cuenta la situación de Taiwán, las opiniones de sectores de ambos lados del Estrecho y los intereses de los habitantes de la isla.

La fórmula, aplicada en Hong Kong tras su regreso a soberanía china en 1997 y en la vecina Macao desde 1999, genera un amplio rechazo en Taiwán, donde numerosas voces advierten de que podría socavar las libertades y el sistema democrático de la isla.

Las autoridades de Pekín consideran Taiwán "parte inalienable" del territorio chino y no descartan el uso de la fuerza para hacerse con su control, una postura rechazada de forma tajante por el Ejecutivo taiwanés, que sostiene que solo los 23 millones de habitantes de la isla tienen derecho a decidir su futuro político.