El trabajo en esa área precordillerana en la falda de Los Andes, una de las zonas residenciales de mayores ingresos de Santiago, quedó dividida en dos grupos de trabajo: el del Ejército de Chile y otro de la municipalidad junto a los voluntarios, explicó a la prensa local el delegado presidencial metropolitano, Germán Codina.
Las labores requieren de aceleración porque la proyección de la temperatura para la jornada aumenta con respecto a días previos, indicó Codina, lo cual traería la solidificación del lodo.
Tras tres días de la emergencia, el panorama que dejó el paso del torrente de agua y lodo se mide en datos y cifras: Las autoridades determinaron preliminarmente que una combinación del incendio que afectó previamente al sector a inicios de año, una isoterma cero elevada y precipitaciones intensas en un periodo breve, produjeron el desprendimiento de la montaña.

Tres calles principales que descienden verticalmente desde la cordillera: Camino El Alba, General Blanche y Quebrada Honda fueron los cauces del aluvión que alcanzó a otras vías como la calle San Carlos de Apoquindo. En el sector, según datos del Censo 2024, viven 1.977 personas de 60 años o más, 430 niños de hasta cinco años y 234 personas con discapacidad.
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