El puerto de esta pequeña ciudad griega de 20.000 habitantes, todavía protegido por murallas venecianas, se convirtió en el escenario de una de las mayores batallas navales de la historia, en la que participó el autor de 'El Quijote', quien recibió un disparo de arcabuz que le inutilizó la mano izquierda y le valió el apodo, erróneo, de "manco de Lepanto".
El alcalde de Naupacto, Vasilis Gkizas, destaca a EFE que la recreación de la famosa batalla impulsa el turismo, la economía y la proyección cultural de la ciudad, que ha duplicado el número de visitantes desde 2018 hasta superar los 35.000 en 2024.
Unos minutos antes de las 21.00 locales (18.00 GMT) del sábado se empieza a escuchar sonido de tambores: son decenas de personas, la mayoría vecinos, que vestidos como infantes españoles, remeros griegos, caballeros de la Orden de Malta, o simples marineros se abren paso entre la multitud para llegar a la bocana del puerto.
De repente, el puerto queda a oscuras. Las dos grandes murallas venecianas que flanquean su entrada se iluminan y se convierten, mediante proyecciones, en pantallas gigantes donde aparecen los emblemas de la Liga Santa - la coalición católica liderada por España, Venecia y los Estados Pontificios- y del Imperio otomano.
Una voz cuya procedencia exacta no se puede identificar, pero que se escucha de forma clara en todo el puerto empieza a narrar los antecedentes que condujeron a la batalla: la caída de Nicosia y otras posesiones venecianas en Chipre en 1570.
Era el punto de inflexión. Los estados católicos no podían permitir una mayor expansión de la armada otomana en el Mediterráneo, que amenazaría su propio comercio en la región. El enfrentamiento es inevitable.
Las murallas vuelven a apagarse y las luces iluminan ahora dos "galeras" en los dos extremos del puerto.
La de la derecha, lleva en sus velas la cruz, en la parte alta del mástil el vigía indica el camino, mientras actores vestidos de infantes españoles y soldados venecianos se preparan para la batalla.
Representa la flota cristiana, formada por 206 galeras y seis galeazas, con unos 40.000 marineros y remeros y 25.000 soldados, bajo el mando de Don Juan de Austria, hermanastro del rey Felipe II de España. La Corona española aportó 50 galeras y sufragó la mitad de los gastos de la expedición.
En la "galera" de la izquierda, con el emblema de la media luna y la estrella otomana, Ali Pachá, almirante otomano al frente de 211 galeras y otras 63 embarcaciones, de una tripulación de 34.000 soldados y 55.000 remeros y marineros, ondea al aire su espada turca junto a su cuerpo de élite, los jenízaros.
Una música épica, luces intensas e intermitentes y una espesa niebla artificial elevan la tensión mientras las dos embarcaciones se aproximan lentamente hasta quedar al alcance de sus cañones.
Todo estalla. Una lluvia de fuegos artificiales de todo tipo, lanzados en todas las direcciones, iluminan la noche. En medio de los fogonazos se escuchan gritos de soldados y el sonido de las espadas.
Los dos barcos chocan y, tras el abordaje, parecen fundirse en uno solo, mientras los soldados se enzarzan en un combate cuerpo a cuerpo.
Finalmente, la batalla termina con resultados desastrosos para el bando otomano. Se salvan solo 35 de sus casi 280 barcos, mientras que el número de muertos asciende a unos 25.000.
Las pérdidas de la Liga Santa fueron mucho menores, con unos 8.000 muertos, 12 galeras hundidas o capturadas y otras 38 muy dañadas. Además, unos 12.000 cautivos cristianos que remaban en las embarcaciones otomanas fueron liberados.
Entre los miles de espectadores llegados de distintos rincones de Europa se encuentra Ariadna, una española de 27 años que vive en Atenas y que ha viajado hasta Lepanto con un amigo griego para presenciar la recreación de la batalla.
"Sí que sabía algo de la batalla, que fue aquí donde Cervantes perdió la mano, pero me faltaba mucha información detrás", dice Ariadna a EFE y añade que el viaje a Naupacto le ha servido para aprender más sobre la historia de su país y sobre "los lazos culturales que unen Grecia con España".
Se estima que en la batalla participaron unos 25.000 griegos en ambos lados, la mayoría como remeros (libres o cautivos) y marineros.
