La Prefectura de Policía de París indicó que hasta las 9.30 se habían llevado a cabo 40 arrestos sobre todo de personas que llevaban armas prohibidas.
En el centro de Marsella, se quemaron contenedores de basura y otro material urbano ante una concentración de varios cientos de personas en el centro de la que es la segunda mayor ciudad francesa, en la costa mediterránea.
En Lyon (centro-este), la tercera mayor urbe del país, hubo concentraciones en la refinería de Feyzin, junto a una autopista varios kilómetros al sur, pero también en varios puntos de la ciudad, alguna de las cuales fueron dispersadas por la policía con el argumento de que pretendían obstaculizar la circulación.
También se llevaron a cabo operaciones de ese tipo en las vías de circunvalación de Rennes (noroeste) o en las calles de Lille (norte).
En previsión de desbordamientos, el ministro del Interior, Laurent Núñez, ha pedido a los prefectos de los departamentos del país (delegado del Gobierno) que las fuerzas del orden procedan al desbloqueo sistemático de "equipamientos o ejes estructurantes" que sean obstruidos por los manifestantes.
Más de 10.000 policías y gendarmes han sido movilizados para hacer frente a eventuales incidentes, 5.000 de ellos en París, donde la Prefectura de Policía ha prohibido concentraciones en zonas estratégicas como los alrededores del palacio del Elíseo, de la residencia oficial del primer ministro (Matignon), de las dos cámaras parlamentarias, de la avenida de los Campos Elíseos o de las estaciones de tren.
Se ha autorizado un recorrido para una manifestación, que debe desarrollarse a partir de las 14.00 entre la plaza de la República y la de Clichy.
Detrás de estas protestas, en las que los sindicatos no están a la iniciativa aunque algunos de ellos (en particular la Confederación General del Trabajo) las respaldan, hay un grupo variopinto de colectivos, en particular estudiantes pero también algunos de los que fueron líderes del movimiento de los 'chalecos amarillos' en el movimiento de 2018 y 2019.
Sus motivaciones también son múltiples, como la escalada de los carburantes y más en general la carestía de la vida.
Los partidos de izquierda, sin estar directamente implicados en la organización, han mostrado sus simpatías, en particular La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon.
Bally Bagayoko, una de las cabezas más visibles de este partido de la izquierda radical, y alcalde de la ciudad de Saint Denis, junto a París, ha subrayado esta mañana en declaraciones a la emisora France Info que "el objetivo es a la vez la convergencia de luchas, de los indignados y de las generaciones".
Bagayoko, que en las últimas semanas se ha destacado por sus apariciones para animar a los estudiantes de los liceos que reclaman mejores condiciones de educación, se ha mostrado convencido de que esta movilización de hoy será "el punto de partida de una dinámica más importante".
En su visor están, sin duda, las elecciones presidenciales de la próxima primavera en la que Mélenchon vuelve a ser candidato y podría calificarse para la segunda vuelta, según las encuestas actuales, para las que la gran favorita es la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen.
