El sábado pasado, el diario argentino Clarín publicó un artículo en su sitio web en que contaba cómo acompañó una expedición científica a un sitio remoto de San Ignacio, en Misiones, pero del lado argentino. Allí, en un parque llamado Teyú Cuaré, se encuentra una gran edificación que, de acuerdo al experto que dio su testimonio para el medio del vecino país, “es un edificio que está donde no debería estar, construido de una manera en la que no debería haberse construido”.
El lugar se promociona a sí mismo como la “Casa de Bormann”, en referencia al secretario privado de Adolf Hitler, Martin Bormann, quien supuestamente –según la versión de los pobladores– mandó construir los tres edificios enormes. La expedición de los científicos acompañada por Clarín reveló que en el lugar se encontró porcelana alemana y monedas del Tercer Reich, que sitúan las construcciones a mediados de la década de 1940.
Daniel Schávelzon, director del centro de Arquitectura Urbana del Conicet (Consejo Nacional de Ciencias y Tecnología de Argentina), afirmó que a pesar de no poder dar una respuesta cerrada, se puede plantear la hipótesis de que el sitio fue hecho para refugiar a la alta jerarquía nazi en un lugar remoto, una especie de selva. “La ventaja es que de acá se llega a Paraguay en 10 minutos”, dijo el científico. Y el lugar en efecto está muy cerca del río Paraná, a 10 minutos de la costa paraguaya y a 30 kilómetros de Encarnación.
En el sur de nuestro país también vivió Joseph Mengele durante muchos años. El científico que experimentó con seres humanos estuvo en Itapúa entre los '50 y '60 para luego migrar al Brasil, donde se produciría su deceso.
Gentileza: diario Clarín.
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