Desconfianza protectora

Cuando la confianza nos apuñala, nos hiere con una sonrisa, nos toma de la mano y sin ninguna intención aparente, nos hace cómplices y ser distribuidores de dolor y hasta muerte disfrazada de confianza.

Desconfianza protectora
Desconfianza protectoraArchivo, ABC Color

En estos tiempos donde nos escudamos tras la ignorancia para llevar a cabo hechos testarudos, terquedades e incoherencias, desconfiar es la mejor arma, desconfiar sin malicia, sabiendo que esa es la manera de protegernos.

La situación actual no debería ser una lucha de “rebeldía” como se está mostrando hasta ahora, compitiendo por quién hace la fiesta histórica en plena pandemia, sean ricos, pobres o lo que sea, la irresponsabilidad es la misma.

Los casos de covid-19 positivo aumentan, las muertes también, al igual que la inconsciencia. Hay personas que ni siquiera salen, no ven a sus familiares con intención de cuidarlos, pero el cuidado debe ser recíproco, aunque seguro.

Cuando termine todo, lo más recordado va ser aquel que no visitó a sus familiares quedando como el malo de la historia. Dejándonos llevar una vez más por el populismo barato que exalta al ignorante, buscándole seguidores para que la rosca nunca acabe.

A veces creo que todo es un simple sueño, por tratar de buscar explicaciones. Cómo podemos no temer a este virus, siendo un país tan crédulo en lo que no se ve, mitos que impiden salir por la siesta, y sí, eso sí se respeta. El mundo esta parado, no somos nosotros, no es el Paraguay, somos todos, somos corazones quebrantados que ante el miedo a perder, nos agarramos a escondidas, burlando las medidas y arruinándolo todo.

Celeste Amarilla Meza

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