Piden orar con más fuerza por la liberación de secuestrados por EPP

El obispo de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, pidió ayer orar con más fuerza por la liberación de los tres secuestrados por el autodenominado Ejercito del Pueblo Paraguayo (EPP). Fue durante la misa en honor a la Virgen del Rosario, protectora espiritual de Isla Pucú.

El obispo de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, presidió ayer la misa central en Isla Pucú.
El obispo de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, presidió ayer la misa central en Isla Pucú.Archivo, ABC Color

ISLA PUCÚ, Cordillera (Desiré Cabrera, de nuestra redacción regional). Una importante cantidad de personas participó ayer de la celebración litúrgica en homenaje a la Virgen del Rosario, protectora espiritual de esta ciudad. El oficio religioso fue en la explanada del templo parroquial y los presentes cumplieron con el protocolo sanitario, como el uso de tapabocas, lavado de manos y distanciamiento físico.

La celebración eucarística fue presidida por el obispo de la diócesis de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela. Durante la homilía pidió orar con más fuerza por la liberación de los tres secuestrados por el grupo criminal autodenominado Ejercito del Pueblo Paraguayo (EPP). Se trata del efectivo de la Policía Nacional, Edelio Morínigo (secuestrado el 5 de julio de 2014); Félix Urbieta (12 de octubre de 2016) y el exvicepresidente de la República Óscar Denis Sánchez (9 de setiembre de 2020).

El pastor católico instó a los feligreses a recuperar la tradición de rezar en familia el santo rosario. Es una costumbre antigua que muchos dejaron de lado dando paso a tantos y muy tristes episodios de violencia, hacia mujeres y niños especialmente, expresó.

El obispo apuntó también su preocupación ante la proximidad de la festividad de la Virgen de los Milagros de Caacupé, que se inicia el 28 de noviembre cada año y concluye el 16 de diciembre con la misa central del octavario. Dijo que el asunto es muy delicado y que los pastores de la Iglesia solo quieren el bien del pueblo.

Para las autoridades sanitarias la explanada de la Basílica es muy pequeña y es imposible evitar la aglomeración de personas, por lo que se constituiría en un caldo de cultivo para un brote fuerte de la pandemia, dijo.

Añadió que no quieren que si eso llegara a ocurrir culpen a la Iglesia Católica, por lo que están tratando de buscar alternativas para que las misas con más afluencia se realicen en lugares abiertos. Fue tajante al afirmar que ya no se le puede seguir atajando a la gente.

“La feligresía católica está ansiosa y extraña venir a Caacupé para visitar a la Virgen, y eso no podemos atajar”, expresó.

Tras el oficio religioso se realizó una caravana de vehículos encabezada por una carroza que llevó la imagen de la Virgen por las principales arterias de barrios y compañías de la localidad.

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